Ser un forro

Manual para ser forro
Por: Diana Osorio 

“Vives como si fueras a vivir siempre”. Séneca

“El tiempo es el único capital de las personas que no tiene más que su inteligencia por fortuna”. Honoré de Balzac

Resumen: el presente escrito es inspirado especialmente por la experiencia y la lectura de dos textos cortos pero sustanciosos que hacen referencia a dos aspectos muy importantes que determinan la personalidad y la vida: el tiempo y los pensamientos.  En él se presentan 7 pasos para ser “forro” o de cómo se llega a serlo, por lo tanto no significa que sean exclusivamente esos, pueden ser más o menos. En la primera parte se introduce narrando una experiencia de vida de la cual se deriva el término que titula este texto pero quizás sea una vivencia no ajena para muchas personas que han tenido que “volver a empezar” en lo que creían ya tenían resuelto: la vida.

Palabras claves: soledad, sintonía, instinto, pensamiento, coherencia, carácter, “forro”.

Introducción
Hace años emprendí un viaje a un lugar del que no deseo regresar más y en el que he aprendido más de mí misma de lo que no aprendí en mis más de 27 años de vida anterior, y es el viaje a mi propio interior. Cuando dejé la vida que conocía atrás y decidí viajar a perseguir mis sueños en otro país no tenía claridad cuál sería ese país ni sabía si trabajar para alcanzar ese sueño me iba a llenar tanto como la meta misma; sin embargo, no creo que necesariamente haya sido ni el lugar ni el sueño, sí más bien la soledad, aunque reconozco que no sé si en otro lugar del mundo podría haber conocido el término con el que titulo este pequeño texto: “forro”.
El viaje a mi propio interior ha sido largo y en ocasiones doloroso, pero bastante placentero pues descubrí y encontré allí una mujer que no sabía que existía y que poco a poco me gustaba cada vez más que aquella a la que, de alguna forma, había empezado a olvidar, así como cuando conoces a alguien que te llena más las expectativas que tu pareja anterior.
Desde chica siempre he sido muy cariñosa, quizá la más de la familia, cálida, lo que se suma a la cultura en la que crecí, y al llegar a enfrentarme a otra cultura, me ocasionó un choque molesto. Conocí lo que en Argentina le llaman “forro” y  si bien tiene muchas connotaciones, a la que hago referencia aquí es a la que alude a la actitud y/o el comportamiento de algunas personas. Un forro (en Argentina) es un condón que se usa y luego se tira, por tanto, un forro es quien le da a las personas de su entorno un uso acorde a sus intereses y cuando ya no obtiene más nada de ellas las deja de lado. Usualmente “forro” es cualquier persona que actúe con un cierto desdén y/o desprecio hacia los demás. Cabe aclarar que hay varias clases de forro, o mejor dicho, ser forro no te hace, necesariamente, ser una mala persona, de hecho el forro es muy buena persona por el sólo hecho de serlo, no hace las cosas por compromiso y esa característica es la que lo puede hacer ver aún más forro.
Ahora, ¿cómo algo que me molestaba terminó siendo un método quizá para aprender a apreciar más lo que muchos y muchas veces ignoramos, algo que no tiene precio alguno, algo que es como una flecha después de ser lanzada y una palabra de ser pronunciada?: el tiempo. Sobre este bien invaluable haré referencia a continuación y el ser “forro”, o en mi caso forra, el camino quizá para aprender a usarlo y valorarlo más.

1.      Aprender a disfrutar de la soledad
Séneca, escribió hace 1000 años un pequeño tratado titulado “Sobre la brevedad de la vida”, en él habla sobre el tiempo y cómo es terriblemente desperdiciado. Un texto escrito hace siglos, pero en el que se tocan quizás los mismos temas y problemáticas que tanto nos aquejan hoy en día.
Cada día escuchamos a personas (me incluyo) sobre lo rápido que se va la vida, sobre cómo pasa el tiempo, pareciera que al dormir hubiese pasado ya una década con el nuevo amanecer. Sin embargo, Séneca sostiene que no es que el tiempo pase rápido sino que desperdiciamos la mayor parte del mismo. Todos los seres humanos tenemos exactamente 24 horas al día, nadie tiene menos ni más, y lo que hagamos con esas horas es lo que marcará la diferencia del paso de las mismas.
Cuando te mudas a otro país en donde no conoces a nadie, emergen muchas emociones encontradas, por un lado se hallan las emociones de conocer nuevos lugares y personas, de vivir nuevas experiencias, te sientes de alguna manera libre pues nadie te conoce y puedes comportarte de la forma que mejor te plazca, pero también se hallan aquellas otras emociones, las que no compartes ni con aquellos que acabas de conocer, ni con tus familiares (algo que haces para evitar que la pasen mal) y es la incertidumbre, la zozobra de no saber qué vendrá el día de mañana, en resumen la soledad, pues antes de conocer personas debes arrancar solo sin saber qué dirección tomar, qué ruta de transporte es más apta para llegar a…, sin saber en quién o no confiar, debes desarrollar tus instintos, etc., pero más allá de eso, para lograr dar un paso adelante, sin duda debes aprender a disfrutar de la soledad.
Si bien, siempre he sabido que una cosa es estar solo y otra sentirse solo, cuando empiezas una nueva vida en otro país, al comienzo es difícil reconocer la diferencia. Sin embargo, si te atreves a dar ese paso, te encuentras con que después de todo no está tan mal tomar el tren para ir a conocer otra ciudad, ir al cine a ver la película que sólo tú elegiste, tomarte unos tragos en el bar de tu elección simplemente contemplando lo que hacen los demás, destapar un vino sin ninguna razón en tu cuarto mientras miras caer la lluvia sobre la Rivadavia, comer cuando quieras a la hora que quieras y si tienes suerte, lo que quieras, pues esto último depende de tu situación financiera claro. Pero de cualquier manera “las circunstancias nacen de los pensamientos”[1] y una buena actitud nos ayudará a interiorizar que si logramos hacer cualquier cosa y disfrutarla estando solos, entonces podríamos decir que hemos dado ese primer paso, hemos logrado conquistar la soledad, aquella que nunca abandona ni traiciona.

2.      Depurar: ser selectivo
No sé si con la edad te vas haciendo cada vez más forro, pero con el paso de los años he ido alejándome cada vez más de las cosas, situaciones y personas que no me agradan o no me aportan, pues a mis veintidós años de edad, pensaba que tener carisma era ser agradable para todas las personas y que ser agradable era decir a “todo” que sí, aunque no siempre quisiera, era ser popular por ser “buena gente”.
No sé si en parte el tomar distancia de las personas que siempre me han importado y viceversa -la familia- ayudó de manera forzosa a que poco a poco fuera determinando que no todas las personas tienen por qué tener el privilegio de mi amistad, de mi compañía, aunque quizá para algunos sea aburrida, lo que a mi manera de ver significa que mi método está dando resultado, pues indica que he tenido cambios significativos en mis comportamientos.
Alguna vez escuché de mi cuñado, amigo y hermano del alma por un suceso que ocurrió en su vida y en la de mi hermana, que alguien les dijo que por la actitud que estaban tomando se iban a quedar solos, lo que sin duda me causó mucha gracia, él me dijo que en realidad uno siempre está rodeado de personas, y casi nunca son las mismas de 20 años atrás y a veces, ni siquiera de unos pocos años o meses atrás. Pero en realidad ¿qué es quedarse solo? o en todo caso ¿qué es la soledad sino nuestra mejor aliada?
Es justamente cuando nos encontramos solos que estamos con nosotros mismos, James Allen en “Como un hombre piensa” sostiene que las circunstancias no hacen al hombre; sino que lo revelan a sí mismo, son esos momentos los que en realidad determinan la clase de persona que soy y la forma en que enfrento las situaciones de vida, la soledad es en sí, la que nos ayuda a descubrir de qué estamos hechos y forja nuestro carácter.
Entonces, ¿qué importancia tiene estar muy rodeado de personas que lo único que hacen es succionar tu tiempo?, ¿acaso no es suficiente rodearse de pocas personas que por lo menos te aporten algo? El tiempo no se debe regalar y sin embargo no sólo lo regalamos sino que lo derrochamos, lo mal gastamos, “la gente es estricta en preservar el patrimonio; en cuanto llega la hora de perder tiempo, es muy derrochadora de aquello en lo que únicamente es honroso ser avaro”[2]
Con seguridad, la vida nos ha enseñado que podemos recuperar muchas cosas que han sido perdidas, en cuanto a bienes se refiere, pero el tiempo jamás. Si decido quedarme un día acostado porque el día no “da para más”, o si me voy de fin de semana con personas que ni siquiera conozco y si conozco no me importan y me excuso diciendo que después me organizo para llegar a tiempo con mis deberes está bien, pero lo seguro es que ese tiempo jamás volverá, ha sido desperdiciado, y de hecho, sin ir muy lejos, desgastamos tiempo en sentimientos vanos, pasajeros, nocivos, o en palabras de Séneca “cuánto te ha quitado el resentimiento vano, la alegría estúpida, el deseo ansioso, las relaciones lisonjeras, qué poco de lo tuyo se te ha dejado”.
Cosas, sentimientos, lugares y personas que nos dejan poco, que sólo suman a los recuerdos y al dicho “qué rápido que pasa el tiempo”, pero no entendemos que si depuramos, si nos volvemos más selectivos, tendremos más tiempo para nosotros y mejor calidad para aquellos pocos que sí nos importan y nos aportan.

3.      Desarrollando el instinto
Quizás, para muchas personas el salir de su “zona de confort” es algo impensable, para otras representa la comodidad de “ser libre” pero siempre bajo el amparo de la seguridad de contar con personas de confianza cerca para los “imprevistos” que se presenten, y para unas más es simplemente su forma de vida. De cualquier manera todos los seres humanos poseemos algo llamado instinto, somos animales y éste está con nosotros en nuestra genética, pero con seguridad, ese instinto se despierta en algunos casos o se desarrolla aún más cuando nos vemos enfrentados a situaciones que van más allá de nuestra zona de confort.
Antes de salir de Colombia, tuve que ser internada en el hospital por una fuerte infección que retrasó mi viaje veinte días, a pesar de tener ya veintisiete años estaba sumamente asustada, pues hasta el momento, lo más que me había alejado de mi hogar era para ir de paseo y ésta, era una situación en la que me enfrentaba a un mundo nuevo para mí, no conocía a nadie en el lugar donde iba, sabía que estaba abandonando una seguridad y estabilidad laboral, entre otras cosas, para enfrentarme a “no sé qué”, dejar un pasado atrás y empezar a conocer personas nuevas, aprender a confiar en personas que jamás hubiesen existido en mi recuerdo y en todo caso, aprender a oler lo que me decía mi interior, mis propios instintos.
En este proceso de transición pude entender que las cosas que estaban sucediendo, yo las estaba generando, son las decisiones que tomamos, las que marcan el rumbo de nuestra existencia. Allen nos recuerda que “en todos los asuntos humanos hay esfuerzos, y hay resultados, y la fortaleza del esfuerzo es la medida del resultado”. Y es quizá ese esfuerzo el que de una u otra forma nos va mostrando los resultados, éstos hablan más de nosotros mismos y nuestros esfuerzos que nuestras propias palabras.
Hace años, tuve un percance a nivel laboral del cual, para salir “bien librada” necesitaba un respaldo político que en el momento no tenía, sin embargo, enfrenté la situación sola y tuve resultados positivos, al contarle a mi colega y guía profesional, éste me dijo que yo “tenía un ángel”.
Curiosamente desde que me mudé a vivir a Argentina, me han ocurrido muchas situaciones en las que al parecer ese ángel ha seguido presente. Sin embargo, el tiempo me ha enseñado que ese ángel siempre ha existido, siempre ha estado aquí conmigo, es una fuerza universal, y es una voz interior que me dice qué hacer en el momento justo, a eso, es a lo que yo llamo instinto. Pues muchos han sido los que han opinado, los que me han querido aconsejar…, pero yo, trato de escuchar esa voz interna, que todos tenemos, sólo que por tanto ruido y distracciones no escuchamos o tememos escuchar, porque no hay un fundamento para explicar esa voz interna que me dice qué hacer; pero sí lo hay, se llama instinto, que por supuesto, cada uno le puede dar el nombre que desee, yo para los términos de este manual, he elegido el que aquí sustento.
De hecho los filósofos del siglo XVII, consideraban los instintos como patrones de comportamiento innatos característicos de las distintas especies, y dedujeron que los individuos con la misma organización corporal mostraban los mismos instintos.
También Darwin, consideraba que los instintos surgían de una sustancia física, a partir de una herencia genética, es decir; éstos esteban en los genes y por lo tanto existían como una tendencia innata para actuar en una forma específica.
En psicología, también ha sido estudiado este término. El psicoanalista S. Freud de hecho, tiene una teoría sobre el tema, de la cual se entiende al instinto, como un excitante interno continuo que produce, cuando es contestado en forma adecuada, un goce específico. El impulso instintivo trata de alcanzar su fin sin tomar en cuenta los medios, mientras que el instinto estaría dado por una movilización interna, de modo que el organismo debe valerse de medios adecuados para lograr su fin. Según la teoría freudiana, el instinto tiene un carácter puramente biológico, que es característico del estudio de la etología animal y que luego se extendió a la conducta de los seres humanos. 
No obstante, su teoría sobre los instintos suele ser confusa, ya que dependiendo de la traducción, el instinto en algunas obras es confundido con las pulsiones. Pero no me voy a detener en este tema ya que no es mi finalidad, pero para quienes deseen profundizar, en la bibliografía dejaré algunos enlaces de interés.


4.      Sintonizar los pensamientos
James Allen sostiene que: “el pensamiento y el carácter son uno solo, y mientras el carácter se manifiesta y descubre a través de las circunstancias, el entorno de la vida de una persona siempre estará en armonía con su estado interior” y más adelante agrega: “el hombre es abofeteado por las circunstancias mientras se piense a sí mismo como un ser creado por las condiciones exteriores, pero cuando se da cuenta de que es un poder creativo, y que puede manejar las tierras y semillas de su ser de las que las circunstancias nacen, se convierte en el dueño y señor de sí mismo”.
En esta línea de sentido concuerdo con Allen, cuando mis pensamientos estaban abiertos a descubrir cosas nuevas, no tuve un día igual al anterior, cada día traía una nueva aventura en este viaje, cuando visualizaba cómo quería vivir y con qué clase de personas relacionarme, ya fuera o no de manera consciente, las cosas sólo surgían… descubrí que cada día vamos generando las condiciones que de alguna manera hemos pensado.
Por supuesto no creo que alguien desee ser forro, se es o no se es forro, pero lo que sí puedo asegurar es que esta característica se puede desarrollar y mientras más pronto mejor, porque eso indica que en nosotros hay una serie de cambios que están sucediendo y, que seguramente, no sean muy bien recibidos por muchos, de hecho, he notado que aquellos que son más forros suelen relacionarse con personas más forras que ellos, uno atrae lo que es, así este carácter esté implícito o escondido, las circunstancias siempre descubren al hombre, recordemos eso. Estamos rodeados de personas con nuestra misma mentalidad y si no es así, es posible que debamos considerar algunos cambios, cambiar de  ideas y como resultado a la gente con quienes pasamos el tiempo.[3]

5.      Coherencia: desarrollando los hábitos
Continuando con la línea de sentido que veníamos sobre “sintonizar los pensamientos”, llegamos a este punto que es la coherencia. Si mis pensamientos están en una dirección no debo relacionarme con quienes tengan sus pensamientos en una dirección opuesta, eso se llama sintonizar, eso es coherencia.
Es importante ser selectivo, porque es mejor gastar tiempo en cosas y personas que estén en tu misma vibración que en aquellas que sólo roban tu energía. Por ejemplo, si estás en la sintonía de ser una persona positiva, no deberías de involucrarte con aquellos para los que todo es negativo, o si quieres llevar una vida saludable, sería muy incoherente que tu círculo de relaciones personales sean personas fumadoras, alcohólicas, con vidas sedentarias y que tengan hábitos alimenticios que le hacen mal a su organismo.
A lo que apunto, es a que debemos ser coherentes, el perfil del forro, por lo general, es su coherencia, quizá no de modo tan estricto, pero mientras más estricto seas en estos aspectos es probable que más forro seas y te perciban. Entonces, sintonizar los pensamientos es nada más que ser coherentes con lo que somos y más aún con aquello que queremos ser.
Parafraseando a Allen, él sostiene que el hombre es la causa de sus circunstancias, y mientras aspire a un buen fin, generalmente su cometido se ve frustrado al estimular pensamientos y deseos que no armonizan con ese fin, con ese deseo. Por lo tanto, en este viaje a mi propio interior, he ido descubriendo que la mejor manera de estar en armonía con mi mundo exterior es siendo consecuente, coherente, estando en sintonía con todo aquello que deseo alcanzar. Este camino, seguro no es fácil, pero es divertido, pues aprendes cosas que no te las enseña la academia.

6.      Reforzando el carácter: decir NO sí es una opción
Para muchas personas quizá es fácil ser un forro/a, hay quienes pareciera que nacieran con eso, lo llevaran en su genética, inclusive viniendo de la cultura cálida de la cual vengo, no obstante, para mí ha sido una tarea difícil de aprender, y digo difícil por las circunstancias, estas me han llevado al lugar donde estoy ahora.
Paradójicamente siempre he tenido empleos en los que el trato personal ha sido fundamental, he podido desarrollar una de mis mejores y más admirables cualidades: la empatía. Cualidad que como mencioné al inicio de este escrito, en ocasiones no ha sido bien interpretada y menos en un país donde la calidez pareciera ser sinónimo de coquetería. Al comienzo no fue nada fácil, pero poco a poco he podido ir encontrando ese punto medio donde puedo decir NO, sin perder la empatía.
Este adverbio monosilábico tan cargado de significado, lo hallé hace muchos años, lo tuve que reforzar con el tiempo por supuesto. Y es que muchas personas confunden la amabilidad con la facilidad. Decir no parece que fuera característico sólo de aquellas personas “malas leches” o en términos argentinos “mala onda” pero la verdad es que aprender a usar dicho adverbio te libera y te hace ganar muchísimo tiempo valioso para tí mismo.   
Me he dado cuenta que cuando aprendemos a decir “NO”, estamos más cerca de alcanzar el dominio de nosotros mismos: no quiero ir a X lugar, no quiero salir contigo, no me interesa agradar, no quiero gastar tiempo en…, podríamos encontrar muchísimas frases para referirnos a esta negación, lo cierto es que no se trata en ningún momento de ser negativos, sino de aprender a decir “NO” cuando tu cuerpo te lo dice, eso también es armonizar, es estar en sintonía, es ser coherentes de acción y pensamiento: “un hombre alcanza la tranquilidad en la medida que se entiende a sí mismo como un ser que evoluciona del pensamiento”.
Cuando nuestro pensamiento evoluciona logra más tranquilidad; al reforzar nuestro carácter el universo entero nos percibe de forma diferente. Hace muchos años, recuerdo que era querida por muchas personas, inclusive hipócritamente; jamás me negaba a hacer favores aun cuando no disponía del tiempo ni los recursos, si alguien necesitaba algo, yo buscaba la forma de ayudar, de hecho si esta persona me había ofendido de cualquier forma, ahí me esforzaba más y no digo que eso esté del todo mal, sino que yo lo hacía con la intención de que las personas me quisieran, que cambiaran de parecer si pensaban negativamente de mí. Cuando mis comportamientos comenzaron a cambiar, cuando tuve el carácter de poner en la palabra aquellas cosas con las que “no comulgaba”, o no me agradaban, automáticamente muchas personas tomaron distancia de mí; las que conservé y las que se aislaron, empezaron a mirarme con respeto.
Aprender a decir no, ayuda a reforzar el carácter pero también ayuda a cuidar y conservar lo más preciado que todos tenemos, el tiempo. Séneca nos habla del valor del tiempo, sostiene que se pide como si no fuera nada, juagamos con el bien más valioso de todos, pero nos engaña el que sea un bien incorpóreo, que no esté a la vista, por lo que es considerado muy barato, que no vale casi nada. Decir no sí es una opción, aprendí eso mucho antes de mudarme a Argentina, pero reconozco que al no tener el miedo de afectar las relaciones con personas que ya me conocían, pude ponerlo más en práctica. Y este país no vio nacer, simplemente conoció a una mujer que no era parecida a la sombra de aquella que creía conocerse a sí misma durante tantos años.

7.      Valorando la compañía
La vida es corta y la malgastamos, Séneca nos propone que si queremos saber lo corta que es la vida, que pensemos en qué proporción es nuestra. Y así y todo, seguimos generando lazos que en el fondo sabemos que son transitorios. En varias ocasiones, he conocido personas con las que genero vínculos transitorios, ya sea por cuestiones laborales, académicas o demás.
Recuerdo que la primera vez que me dijeron que era una forra, sin tener muy claro el concepto, pude deducir que fue por mi respuesta ante una petición y aquí narro un par de experiencias para ser breve: -en mi primer empleo, un hombre me pidió que le diera mi número telefónico a lo que me negué, primero le pregunté para qué lo quería a lo que me respondió que para invitarme a salir, le respondí que no quería salir con él, después cambió su argumento y me dijo que para que fuéramos amigos, a lo que le respondí que no me interesaba tener más amigos de los que ya tenía… ante varias negativas, me terminó diciendo que era una forra-.
Años después en otro empleo, tenía un equipo de trabajo muy ameno, y un día, ante tan buen clima laboral, se empezaron a pedir las cuentas de Facebook para agregarse y cuando me la pidieron yo les dije que para qué si cuando me fuera de ese empleo los eliminaría y nuevamente me dijeron que -no fuera forra-. Y de tantas experiencias que me repetían lo forra que era, empecé a entender que no tenía nada de malo ser una forra, después de todo estaba siendo honesta con las personas y especialmente conmigo misma.
Personalmente considero que todas las personas en esta vida nos aportan, pero no por eso, generamos lazos con todas ellas. Para aprender a valorar más la compañía de quienes amamos y nos aman realmente, quizá no sea necesario mudarse a otro país, lo que sí es necesario es viajar a nuestro propio interior; para poder comprender mejor el mundo exterior, primero debemos darnos a la tarea de conocer nuestro ser interno, quizá muchos no alcancen a conocerse jamás porque prefieren mirar y buscar afuera lo que sólo se halla adentro, porque le temen a la soledad y no le dan ni siquiera la oportunidad de conocerla, invitarla a cenar y reconocer sus virtudes.
A mí me llevó muchos años empezar a reconocerme y no es una tarea acabada, por supuesto, ni sé en qué parte del viaje voy, pero mi instinto me dice que voy en la dirección correcta, así como también me dice que no me detenga ante los imprevistos de la vida y quizá no lo escucho por momentos, pero estoy segura que esa rebeldía o desobediencia a la voz de mis instintos tiene que ver con la sintonía. Es decir, cuando no estoy en sintonía con mi ser interno y con lo que quiero ser, suelo detenerme o en el mejor de los casos avanzar más lento. Es como si en el fondo buscáramos vivir en un drama, el drama de no tener tiempo para, el drama de vivir en pausa porque…, al drama de no llegar a fin de mes con mi dinero, “no se busca el final de las desgracias, sino que se cambia su trama. Que nuestros cargos ya nos han torturado: más tiempo nos roban los ajenos… que dejamos ya de sufrir como candidatos: empezamos a hacerlo como votantes”.[4] Suficiente tenemos que cargar con nuestros dramas y le agregamos dramas ajenos, parece que no fuera suficiente con nosotros mismos.
Quizá este viaje al exterior en busca de profundizar mis conocimientos profesionales, me ha llevado, sin pensarlo, al interior de mi propio ser, me ha reconectado con el “todo”; poco a poco he ido aprendiendo a mantener al margen lo que no me viene bien y a conservar aquello que aún cabe dentro de mis afectos, de la mejor forma posible; valorando más a quienes realmente me importan y me aportan.
Porque en esta vida de tantas ganancias y pérdidas, algunas imborrables de nuestra huella por esta vida, he aprendido que es importante agradecer lo que ahora tengo y saber pedir por aquello que me falta, ser consciente de las palabras que vienen del corazón, del estómago y del alma[5], pues se pide desde la coherencia, desde la sintonía, la armonía y generalmente, desde la soledad que habita en nuestros pensamientos, ya que es allí donde están nuestros más íntimos deseos y para reconocerlos es importante poder hacer este viaje a tu propio interior, así el mundo exterior te reconozca como un forro o una forra.
Finalmente, mi “invitación” es un producto de mi inspiración y experiencia y de la invitación que les comparto de Séneca: “¿Quieres tú dejar el suelo y mirar con la mente esas cosas? Ahora, cuando la sangre está caliente, tienen los animosos que dirigirse a mejores cosas. En esta clase de vida te aguardan muchas habilidades nobles, el amor y la práctica de las virtudes, el olvido de los deseos, la ciencia de vivir y morir, un hondo descanso de todo”.

Conclusión
El “Manual para ser forro” no es un texto de carácter científico ni académico, es el producto de la inspiración de varias experiencias de vida y la lectura de dos obras en especial: “Sobre la brevedad de la vida” de Séneca y “Como un hombre piensa” de James Allen.
En él reúno lo que considero abarca los “pasos” para llegar a ser un forro, o si ya lo eres, para que identifiques si te encuentras en esta clase de personas. Después de todo nada tiene de malo que te digan forro, las palabras siempre dependen de quién las diga y en el momento en que las diga y, este término, en la mayoría de veces que lo han usado para referirse a mí, para ser honesta, me he sentido halagada, así como cuando me han catalogado peyorativamente hablando de “bruja” o de “zorra”, que por ahora no pienso profundizar en dichos términos, pero que tengo mis argumentos para no sentirme molesta cuando me los refieren.
Invito a que compartan, divulguen, amplíen, comenten, etc., sobre el texto. En la bibliografía encontrarán los enlaces bibliográficos citados en el texto con sus respectivos libros en pdf y más abajo, los audiolibros para quienes prefieren la escucha que la lectura.
Y recuerden que “un hombre es literalmente lo que piensa, siendo su carácter la suma de todos sus pensamientos” según Allen. Así que procuremos tener el control de nosotros mismos, pues ya lo decía Séneca: “cuánta gente conocemos que envenena sus vidas, arruina todo lo que es dulce y bello con un temperamento explosivo, destruyen el equilibrio de su carácter, ¡y hacen mala sangre! Es una cuestión si la gran mayoría de gente no arruina sus vidas, y estropea su felicidad por falta de dominio de sí mismos”. Ahorrémonos el tiempo y la energía, aprendiendo a tener control de nosotros mismos, aunque eso implique quedar como un forro/a ante los demás. ¡Hasta pronto!

Referencias bibliográficas

Fuentes
  • Freud, Sigmund. (1920-22) Obras completas. Tomo XVIII. Volúmen 18. Amorrortu ediciones
  • Freud, Sigmund. ((1915) Los instintos y sus destinos. Triebe und triebschiksale. Traducción directa del alemán, por Luis López-Ballesteros y de Torres
Algunas citas de las obras:
Como un hombre piensa. James Allen
  • Un hombre es literalmente lo que piensa, siendo su carácter la suma de todos sus pensamientos.
  • El hombre cosecha los frutos dulces y amargos que él mismo siembra
  • Aquel que busque encontrará; a aquel que toque la puerta ésta se le abrirá
  • El pensamiento y el carácter son uno solo, y mientras el carácter se manifiesta y descubre a través de las circunstancias, el entorno de la vida de una persona siempre estará en armonía con su estado interior.
  • El hombre es abofeteado por las circunstancias mientras se piense a sí mismo como un ser creado por las condiciones exteriores, pero cuando se da cuenta de que es un poder creativo, y que puede manejar las tierras y semillas de su ser de las que las circunstancias nacen, se convierte en el dueño y señor de sí mismo.
  • Las circunstancias nacen de los pensamientos.
  • El alma atrae aquello que secretamente alberga; aquello que ama, y también aquello que teme; alcanza la cúspide de sus más preciadas aspiraciones, cae al nivel de sus más impuros deseos; y las circunstancias son los medios por los que el alma recibe lo que es suyo.
  • Las circunstancias no hacen al hombre; lo revelan a sí mismo.
  • Los hombres no atraen aquello que quieren, sino aquello que son.
  • Sus deseos y plegarias sólo son gratificadas y atendidas cuando armonizan con sus pensamientos y acciones.
  • Aún el hombre cuyo único objetivo es alcanzar la prosperidad debe estar preparado para realizar grandes sacrificios personales antes que pueda lograr su objetivo.
  • El hombre es la causa de sus circunstancias, y mientras aspira un buen fin, continuamente frustra su cometido al estimular pensamientos y deseos que no armonizan con ese fin.
  • Buenos pensamientos y acciones jamás pueden producir malos resultados; malos pensamientos y acciones no pueden jamás producir buenos resultados.
  • El sufrimiento es siempre el efecto de los pensamientos equivocados en alguna dirección. Es indicador de que el individuo está fuera de armonía consigo mismo, con la ley de su ser. El único y supremo uso del sufrimiento es la purificación, quemar todo aquello que es inútil e impuro. El sufrimiento cesa para quien es puro.
  • La buenaventura y riqueza sólo se juntan cuando la riqueza es empleada correctamente y con sabiduría; y el hombre pobre sólo desciende a la miseria cuando considera su destino como una carga injustamente infligida.
  • Un hombre sólo empieza a ser hombre cuando deja de lamentarse y maldecir, y comienza a buscar la justicia oculta que gobierna su vida. Y al adaptar su mente a este factor gobernante, cesa de acusar a otros como la causa de su situación, y se forja a sí mismo con pensamientos nobles y fuerte; deja de patalear contra las circunstancias, y empieza a utilizarlas como ayuda para progresar más rápido.
  • El universo funciona correctamente, y al rectificarse, encontrará que mientras cambia sus pensamientos respecto a las situaciones y la gente, las situaciones y la gente cambiarán respecto a él.
  • Cambie un hombre radicalmente sus pensamientos, y se asombrará de la rápida transformación que operará en las condiciones materiales de su vida.
  • El hombre imagina que puede mantener en secreto sus pensamientos, pero no puede; rápidamente estos se cristalizan en hábitos, y los hábitos toman forma de circunstancias.
  • Pensamientos nobles de cualquier tipo se cristalizan en hábitos de gracia y bondad, que toman forma de circunstancias de felicidad y cordialidad.
  • Pensamientos de amor y generosidad cristalizan en hábitos de desprendimiento, que toman forma de circunstancias de prosperidad perdurable y riqueza verdadera.
  • Un hombre no puede escoger directamente sus circunstancias, pero puede escoger sus pensamientos, y de ese modo, indirectamente, pero con certeza, dar forma a sus circunstancias.
  • La naturaleza se encarga de ayudar a todos los hombres en la satisfacción de los pensamientos que lo dominan, y le presenta las oportunidades que hagan realidad de la manera más rápida tanto sus pensamientos constructivos como destructivos.
  • No te impacientes cuando intentes que cuando logres entender que tu espíritu es quien manda hasta los dioses han de obedecer.
  • El cuerpo es el siervo de la mente, obedece a las operaciones de la mente, sean estos deliberados o automáticos.
  • Una cara amarga no es cuestión de azar, sino de pensamientos amargos.
  • No hay mejor medicina que los pensamientos felices para disipar los males del cuerpo
  • Pensar bien de todos, ser amable con todos, y pacientemente aprender a encontrar el lado bueno de las cosas – tales pensamientos son las verdaderas puertas del cielo; y vivir el día a día en pensamientos de paz hacia toda criatura atraerá paz en abundancia a su poseedor.
  • Hasta que el pensamiento no esté acompañado de un propósito no habrá logro inteligente alguno.
  • La debilidad no puede perdurar en un universo de poder.
  • El hombre debe concebir un propósito legítimo en su corazón, y luchar por alcanzarlo. Debe hacer de este propósito el centro de sus pensamientos… cualquiera sea, debe firmemente enfocar la fuerza de sus pensamientos hacia el objetivo que tiene ante él. Debe hacer de este propósito su tarea suprema, y debe dedicarse por completo a conseguirlo, evitando que sus pensamientos divaguen en caprichos, antojos y fantasías, este es el camino real del dominio de sí mismo y la verdadera concentración del pensamiento.
  • Así como el hombre físicamente débil puede fortalecerse mediante un cuidadoso y paciente ejercicio, así el hombre de pensamientos débiles puede convertirlos en poderosos ejercitándose a sí mismo en el pensar correcto.
  • Eliminar la falta de propósito y la debilidad, y empezar a pensar con propósito, es ascender al rango de aquellos que sólo reconocen el fracaso como uno de los caminos al éxito; quienes hacen que las circunstancias les sirvan, y quienes piensan con fortaleza, se lanzan con fiereza, y vencen con maestría.
  • Habiendo concebido su propósito, el hombre debe marcar mentalmente una línea recta que lo lleve a su objetivo, sin mirar a la derecha ni a la izquierda. La duda y el miedo deben excluirse rigurosamente; son elementos que desintegran, que rompen la línea recta del esfuerzo, y la desvían, son inútiles, ineficaces. Los pensamientos de duda y temor nunca han logrado una meta, y nunca podrán… siempre conducen al fracaso. El propósito, la energía, el poder, y los pensamientos enérgicos se detienen cuando la duda y el temor se arrastran entre ellos.
  • El pensamiento aliado fuertemente al propósito se convierte en una fuerza creativa.
  • Como él piense, así es él; como siga pensando; así seguirá siendo.
  • No puede haber progreso ni logro sin sacrificio.
  • Aquel que lleva en el corazón una visión maravillosa, un ideal noble, algún día lo realizará.
  • “PIDE Y RECIBIRÁS” (la mayúscula es mía)
  • Sueña nobles sueños, y mientras sueñes te convertirás. Tu visión es la promesa de lo que un día serás. Tu ideal es la profecía de lo que un día llegarás a revelar.
  • Tus circunstancias pueden no ser de tu agrado, pero no han de seguir siendo las mismas si concibes un ideal y luchas por alcanzarlo. Tú no puedes movilizarte por dentro y permanecer estático por fuera. (el resaltado es mío)
  • Tu destino siempre te lleva hacia aquello que secretamente más amas. En tus manos será entregado el resultado exacto de tus pensamientos; recibirás lo que te ganes; no más, no menos.
  • El descuidado, el ignorante, y el indolente, viendo sólo el efecto aparente de las cosas y no las cosas en sí, habla de suerte, fortuna y azar… contemplan el logro placentero, y lo llaman “buena fortuna”; no entienden el proceso, sino sólo perciben el resultado, y lo llaman “azar”.
  • En todos los asuntos humanos hay esfuerzos, y hay resultados, y la fortaleza del esfuerzo es la medida del resultado.
  • Un hombre alcanza la tranquilidad en la medida que se entiende a sí mismo como un ser que evoluciona del pensamiento.
  • Cuánta gente conocemos que envenena sus vidas, arruina todo lo que es dulce y bello con un temperamento explosivo, destruyen el equilibrio de su carácter, ¡y hacen mala sangre! Es una cuestión si la gran mayoría de gente no arruina sus vidas, y estropea su felicidad por falta de dominio de sí mismos.
  • Sólo aquel cuyos pensamientos están controlados y purificados, hace que los vientos y las tormentas del alma obedezcan.
  • Almas sacudidas por la tempestad, donde quieran que estén, sea cual fuere la condición bajo la que viven – en el océano de la vida las islas de dicha sonríen, y la orilla soleada de tu ideal espera tu venida.
  • El control de ti mismo es poder; el pensamiento correcto es maestría, la calma es poder, di dentro de tu corazón, “la paz sea contigo”.


Sobre la brevedad de la vida. Séneca
  • No tenemos un tiempo escaso, sino que perdemos mucho
  • “De la vida es escasa la parte que vivimos”. Porque todo el espacio restante no es vida, es mero tiempo.
  • ¡Se quejan del desdén de los superiores, porque cuando quieren verse con ellos no tienen tiempo!
  • No obstante aquél a ti, seas tú quien seas, te mira con expresión insolente, es verdad, pero te mira alguna vez, aquél rebaja sus oídos a tus palabras, aquél te deja ir a su lado: tú no te has dignado mirarte nunca, no te has dignado escucharte. Así que no tienes por qué imponer tales obligaciones a nadie, puesto que ciertamente, cuando obrabas así, no querías estar con otro, sino que no podías estar contigo mismo. (nota: forro)
  • La gente es estricta en preservar el patrimonio; en cuanto llega la hora de perder tiempo, es muy derrochadora de aquello en lo que únicamente es honroso ser avaro.
  • Cuánto te ha quitado el resentimiento vano, la alegría estúpida, el deseo ansioso, las relaciones lisonjeras, qué poco de lo tuyo se te ha dejado.
  • Vivís como si fueras a vivir siempre
  • Una vez que las palabras ya brotaron, los sentimientos se deslizan de nuevo a lo acostumbrado. (cuando nos quejamos, lo hacemos para desahogarnos y volver con paciencia al estado de la queja)
  • No sujetáis ni retenéis ni ponéis freno a la cosa más veloz de todas, sino que dejáis que se marche como algo superfluo y recuperable.
  • A vivir hay que estar aprendiendo toda la vida y, algo que te va a extrañar más, toda la vida hay que estar aprendiendo a morir.
  • El tiempo: se pide como si no fuera nada, como si no fuera nada de nada. Se juega con el bien más valioso de todos, pero los engaña el que sea un bien incorpóreo, el que no esté a la vista, de manera que se considera muy barato, más todavía, que su precio es casi nada.
  • Tú estás atareado, la vida se apresura; llegará entretanto la muerte, para la cual, lo quieras o no, habrás de tener tiempo de sobra.
  • El mayor estorbo del vivir es la expectativa que depende del mañana y pierde lo de hoy.
  • La vida se divide en tres momentos: el que ha sido, el que es, el que será. De ellos, el que ahora recorremos es corto, el que vamos a recorrer es dudoso, el que hemos recorrido es seguro.
  • Aquel otro que con ansias ambicionó muchas cosas, despreció con soberbia, venció con prepotencia, engañó con alevosía, sustrajo con avaricia, gastó con derroche, es forzoso que tenga miedo de sus propios recuerdos.
  • El tiempo presente es cortísimo, tanto que algunos creen que no es nada, toda vez que siempre está de camino, discurre y se acelera, deja de ser antes de llegar.
  • Solemos decir que no estuvo en nuestro poder qué clase de padres había de caernos en suerte, que se nos dieron por azar. Ahora bien, a nosotros se nos permite nacer a nuestro albedrío. Están ahí las familias de los más nobles talentos; escoge en cuál quieres entrar; tu adopción no sólo te dará un nombre sino esos bienes justamente que no habrá que custodiar con mezquindad ni malicia: se irán haciendo tanto mayores cuanto con más gente los compartas.
  • la envidia se ejerce en lo cercano y admiramos con mayor franqueza las cosas lejanas.
  • Que algún momento ya pasó: lo posee mediante el recuerdo. Que es inminente: lo aprovecha. Que habrá de llegar: lo toma de antemano.
  • Pierden el día aguardando la noche y la noche temiendo el alba
  • Hace falta una segunda felicidad para proteger esa felicidad y hay que hacer ruegos otra vez por aquello que salió conforme a nuestros ruegos. Y es que todo lo que sucede por azar es inestable.
  • No se busca el final de las desgracias, sino que se cambia su trama. Que nuestros cargos ya nos han torturado: más tiempo nos roban los ajenos… que dejamos ya de sufrir como candidatos: empezamos a hacerlo como votantes.
  • La vida se va sacando en medio de ocupaciones; la desocupación nunca se llevará a cabo, siempre se echará de menos.
  • ¿Quieres tú dejar el suelo y mirar con la mente esas cosas? Ahora, cuando la sangre está caliente, tienen los animosos que dirigirse a mejores cosas. En esta clase de vida te aguardan muchas habilidades nobles, el amor y la práctica de las virtudes, el olvido de los deseos, la ciencia de vivir y morir, un hondo descanso de todo.
  • Si estos quieren acaso saber lo corta que es su vida, que piensen en qué proporción es suya propia.

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[1] Allen, James (2011). Como un hombre piensa. Filosofía para la vida. Biblioteca virtual
[2] Séneca (2010) Sobre la brevedad de la vida. Junta de Andalucía. Biblioteca virtual de Andalucía.
[3] Kiyosaki Robert (2004) El cuadrante del flujo del dinero. Capítulo 15. Santillana ediciones generales S.A, México D.F (versión en línea)
[4] Séneca
[5] Kiyosaki. Parafraseando capítulo 17

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