Manual para ser forro
Por: Diana Osorio
Por: Diana Osorio
“Vives
como si fueras a vivir siempre”. Séneca
“El
tiempo es el único capital de las personas que no tiene más que su inteligencia
por fortuna”. Honoré de Balzac
Resumen: el presente escrito es inspirado
especialmente por la experiencia y la lectura de dos textos cortos pero
sustanciosos que hacen referencia a dos aspectos muy importantes que determinan
la personalidad y la vida: el tiempo y los pensamientos. En él se presentan 7 pasos para ser “forro” o
de cómo se llega a serlo, por lo tanto no significa que sean exclusivamente
esos, pueden ser más o menos. En la primera parte se introduce narrando una
experiencia de vida de la cual se deriva el término que titula este texto pero
quizás sea una vivencia no ajena para muchas personas que han tenido que “volver
a empezar” en lo que creían ya tenían resuelto: la vida.
Palabras
claves: soledad, sintonía, instinto, pensamiento, coherencia, carácter,
“forro”.
Introducción
Hace
años emprendí un viaje a un lugar del que no deseo regresar más y en el que he
aprendido más de mí misma de lo que no aprendí en mis más de 27 años de vida
anterior, y es el viaje a mi propio interior. Cuando dejé la vida que conocía
atrás y decidí viajar a perseguir mis sueños en otro país no tenía claridad
cuál sería ese país ni sabía si trabajar para alcanzar ese sueño me iba a
llenar tanto como la meta misma; sin embargo, no creo que necesariamente haya
sido ni el lugar ni el sueño, sí más bien la soledad, aunque reconozco que no
sé si en otro lugar del mundo podría haber conocido el término con el que titulo
este pequeño texto: “forro”.
El viaje a mi propio interior ha sido largo y en ocasiones doloroso, pero bastante placentero pues descubrí y encontré allí una mujer que no sabía que existía y que poco a poco me gustaba cada vez más que aquella a la que, de alguna forma, había empezado a olvidar, así como cuando conoces a alguien que te llena más las expectativas que tu pareja anterior.
El viaje a mi propio interior ha sido largo y en ocasiones doloroso, pero bastante placentero pues descubrí y encontré allí una mujer que no sabía que existía y que poco a poco me gustaba cada vez más que aquella a la que, de alguna forma, había empezado a olvidar, así como cuando conoces a alguien que te llena más las expectativas que tu pareja anterior.
Desde
chica siempre he sido muy cariñosa, quizá la más de la familia, cálida, lo que
se suma a la cultura en la que crecí, y al llegar a enfrentarme a otra cultura,
me ocasionó un choque molesto. Conocí lo que en Argentina le llaman “forro”
y si bien tiene muchas connotaciones, a
la que hago referencia aquí es a la que alude a la actitud y/o el
comportamiento de algunas personas. Un forro (en Argentina) es un condón que se
usa y luego se tira, por tanto, un forro es quien le da a las personas de su
entorno un uso acorde a sus intereses y cuando ya no obtiene más nada de ellas
las deja de lado. Usualmente “forro” es cualquier persona que actúe con un
cierto desdén y/o desprecio hacia los demás. Cabe aclarar que hay varias clases
de forro, o mejor dicho, ser forro no te hace, necesariamente, ser una mala
persona, de hecho el forro es muy buena persona por el sólo hecho de serlo, no
hace las cosas por compromiso y esa característica es la que lo puede hacer ver
aún más forro.
Ahora,
¿cómo algo que me molestaba terminó siendo un método quizá para aprender a
apreciar más lo que muchos y muchas veces ignoramos, algo que no tiene precio
alguno, algo que es como una flecha después de ser lanzada y una palabra de ser
pronunciada?: el tiempo. Sobre este bien invaluable haré referencia a
continuación y el ser “forro”, o en mi caso forra, el camino quizá para
aprender a usarlo y valorarlo más.
1. Aprender a disfrutar de la soledad
Séneca,
escribió hace 1000 años un pequeño tratado titulado “Sobre la brevedad de la
vida”, en él habla sobre el tiempo y cómo es terriblemente desperdiciado. Un
texto escrito hace siglos, pero en el que se tocan quizás los mismos temas y
problemáticas que tanto nos aquejan hoy en día.
Cada
día escuchamos a personas (me incluyo) sobre lo rápido que se va la vida, sobre
cómo pasa el tiempo, pareciera que al dormir hubiese pasado ya una década con
el nuevo amanecer. Sin embargo, Séneca sostiene que no es que el tiempo pase
rápido sino que desperdiciamos la mayor parte del mismo. Todos los seres
humanos tenemos exactamente 24 horas al día, nadie tiene menos ni más, y lo que
hagamos con esas horas es lo que marcará la diferencia del paso de las mismas.
Cuando
te mudas a otro país en donde no conoces a nadie, emergen muchas emociones
encontradas, por un lado se hallan las emociones de conocer nuevos lugares y
personas, de vivir nuevas experiencias, te sientes de alguna manera libre pues
nadie te conoce y puedes comportarte de la forma que mejor te plazca, pero
también se hallan aquellas otras emociones, las que no compartes ni con
aquellos que acabas de conocer, ni con tus familiares (algo que haces para
evitar que la pasen mal) y es la incertidumbre, la zozobra de no saber qué
vendrá el día de mañana, en resumen la soledad, pues antes de conocer personas
debes arrancar solo sin saber qué dirección tomar, qué ruta de transporte es
más apta para llegar a…, sin saber en quién o no confiar, debes desarrollar tus
instintos, etc., pero más allá de eso, para lograr dar un paso adelante, sin
duda debes aprender a disfrutar de la soledad.
Si
bien, siempre he sabido que una cosa es estar solo y otra sentirse solo, cuando
empiezas una nueva vida en otro país, al comienzo es difícil reconocer la
diferencia. Sin embargo, si te atreves a dar ese paso, te encuentras con que
después de todo no está tan mal tomar el tren para ir a conocer otra ciudad, ir
al cine a ver la película que sólo tú elegiste, tomarte unos tragos en el bar
de tu elección simplemente contemplando lo que hacen los demás, destapar un
vino sin ninguna razón en tu cuarto mientras miras caer la lluvia sobre la
Rivadavia, comer cuando quieras a la hora que quieras y si tienes suerte, lo
que quieras, pues esto último depende de tu situación financiera claro. Pero de
cualquier manera “las circunstancias nacen de los pensamientos”[1] y
una buena actitud nos ayudará a interiorizar que si logramos hacer cualquier
cosa y disfrutarla estando solos, entonces podríamos decir que hemos dado ese
primer paso, hemos logrado conquistar la soledad, aquella que nunca abandona ni
traiciona.
2. Depurar: ser selectivo
No
sé si con la edad te vas haciendo cada vez más forro, pero con el paso de los
años he ido alejándome cada vez más de las cosas, situaciones y personas que no
me agradan o no me aportan, pues a mis veintidós años de edad, pensaba que
tener carisma era ser agradable para todas las personas y que ser agradable era
decir a “todo” que sí, aunque no siempre quisiera, era ser popular por ser
“buena gente”.
No
sé si en parte el tomar distancia de las personas que siempre me han importado
y viceversa -la familia- ayudó de manera forzosa a que poco a poco fuera
determinando que no todas las personas tienen por qué tener el privilegio de mi
amistad, de mi compañía, aunque quizá para algunos sea aburrida, lo que a mi
manera de ver significa que mi método está dando resultado, pues indica que he
tenido cambios significativos en mis comportamientos.
Alguna
vez escuché de mi cuñado, amigo y hermano del alma por un suceso que ocurrió en
su vida y en la de mi hermana, que alguien les dijo que por la actitud que estaban
tomando se iban a quedar solos, lo que sin duda me causó mucha gracia, él me
dijo que en realidad uno siempre está rodeado de personas, y casi nunca son las
mismas de 20 años atrás y a veces, ni siquiera de unos pocos años o meses
atrás. Pero en realidad ¿qué es quedarse solo? o en todo caso ¿qué es la soledad
sino nuestra mejor aliada?
Es
justamente cuando nos encontramos solos que estamos con nosotros mismos, James Allen
en “Como un hombre piensa” sostiene que las circunstancias no hacen al hombre; sino
que lo revelan a sí mismo, son esos momentos los que en realidad determinan la
clase de persona que soy y la forma en que enfrento las situaciones de vida, la
soledad es en sí, la que nos ayuda a descubrir de qué estamos hechos y forja
nuestro carácter.
Entonces,
¿qué importancia tiene estar muy rodeado de personas que lo único que hacen es
succionar tu tiempo?, ¿acaso no es suficiente rodearse de pocas personas que
por lo menos te aporten algo? El tiempo no se debe regalar y sin embargo no
sólo lo regalamos sino que lo derrochamos, lo mal gastamos, “la gente es
estricta en preservar el patrimonio; en cuanto llega la hora de perder tiempo,
es muy derrochadora de aquello en lo que únicamente es honroso ser avaro”[2]
Con
seguridad, la vida nos ha enseñado que podemos recuperar muchas cosas que han
sido perdidas, en cuanto a bienes se refiere, pero el tiempo jamás. Si decido
quedarme un día acostado porque el día no “da para más”, o si me voy de fin de
semana con personas que ni siquiera conozco y si conozco no me importan y me
excuso diciendo que después me organizo para llegar a tiempo con mis deberes
está bien, pero lo seguro es que ese tiempo jamás volverá, ha sido
desperdiciado, y de hecho, sin ir muy lejos, desgastamos tiempo en sentimientos
vanos, pasajeros, nocivos, o en palabras de Séneca “cuánto te ha quitado el
resentimiento vano, la alegría estúpida, el deseo ansioso, las relaciones
lisonjeras, qué poco de lo tuyo se te ha dejado”.
Cosas,
sentimientos, lugares y personas que nos dejan poco, que sólo suman a los
recuerdos y al dicho “qué rápido que pasa
el tiempo”, pero no entendemos que si depuramos, si nos volvemos más
selectivos, tendremos más tiempo para nosotros y mejor calidad para aquellos
pocos que sí nos importan y nos aportan.
3. Desarrollando el instinto
Quizás,
para muchas personas el salir de su “zona de confort” es algo impensable, para otras representa la comodidad de “ser libre” pero siempre bajo el amparo
de la seguridad de contar con personas de confianza cerca para los “imprevistos” que se presenten, y para
unas más es simplemente su forma de vida. De cualquier manera todos los seres
humanos poseemos algo llamado instinto, somos animales y éste está con nosotros
en nuestra genética, pero con seguridad, ese instinto se despierta en algunos
casos o se desarrolla aún más cuando nos vemos enfrentados a situaciones que
van más allá de nuestra zona de confort.
Antes
de salir de Colombia, tuve que ser internada en el hospital por una fuerte
infección que retrasó mi viaje veinte días, a pesar de tener ya veintisiete
años estaba sumamente asustada, pues hasta el momento, lo más que me había
alejado de mi hogar era para ir de paseo y ésta, era una situación en la que me
enfrentaba a un mundo nuevo para mí, no conocía a nadie en el lugar donde iba,
sabía que estaba abandonando una seguridad y estabilidad laboral, entre otras
cosas, para enfrentarme a “no sé qué”, dejar
un pasado atrás y empezar a conocer personas nuevas, aprender a confiar en
personas que jamás hubiesen existido en mi recuerdo y en todo caso, aprender a
oler lo que me decía mi interior, mis propios instintos.
En
este proceso de transición pude entender que las cosas que estaban sucediendo,
yo las estaba generando, son las decisiones que tomamos, las que marcan el
rumbo de nuestra existencia. Allen nos recuerda que “en todos los asuntos humanos
hay esfuerzos, y hay resultados, y la fortaleza del esfuerzo es la medida del
resultado”. Y es quizá ese esfuerzo el que de una u otra forma nos va mostrando
los resultados, éstos hablan más de nosotros mismos y nuestros
esfuerzos que nuestras propias palabras.
Hace
años, tuve un percance a nivel laboral del cual, para salir “bien librada” necesitaba un respaldo
político que en el momento no tenía, sin embargo, enfrenté la situación sola y
tuve resultados positivos, al contarle a mi colega y guía profesional, éste me
dijo que yo “tenía un ángel”.
Curiosamente
desde que me mudé a vivir a Argentina, me han ocurrido muchas situaciones en
las que al parecer ese ángel ha seguido presente. Sin embargo, el tiempo me ha
enseñado que ese ángel siempre ha existido, siempre ha estado aquí conmigo, es
una fuerza universal, y es una voz interior que me dice qué hacer en el momento
justo, a eso, es a lo que yo llamo instinto. Pues muchos han sido los que han
opinado, los que me han querido aconsejar…, pero yo, trato de escuchar esa voz
interna, que todos tenemos, sólo que por tanto ruido y distracciones no
escuchamos o tememos escuchar, porque no hay un fundamento para explicar esa
voz interna que me dice qué hacer; pero sí lo hay, se llama instinto,
que por supuesto, cada uno le puede dar el nombre que desee, yo para los
términos de este manual, he elegido el que aquí sustento.
De
hecho los filósofos del siglo XVII, consideraban los instintos como patrones de
comportamiento innatos característicos de las distintas especies, y dedujeron
que los individuos con la misma organización corporal mostraban los mismos
instintos.
También
Darwin, consideraba que los instintos surgían de una sustancia física, a partir
de una herencia genética, es decir; éstos esteban en los genes y por lo tanto
existían como una tendencia innata para actuar en una forma específica.
En psicología, también ha sido estudiado este término. El psicoanalista S. Freud de hecho, tiene una teoría sobre el tema, de la cual se entiende al instinto, como un excitante interno continuo que produce, cuando es contestado en forma adecuada, un goce específico. El impulso instintivo trata de alcanzar su fin sin tomar en cuenta los medios, mientras que el instinto estaría dado por una movilización interna, de modo que el organismo debe valerse de medios adecuados para lograr su fin. Según la teoría freudiana, el instinto tiene un carácter puramente biológico, que es característico del estudio de la etología animal y que luego se extendió a la conducta de los seres humanos.
4. Sintonizar los pensamientos
En psicología, también ha sido estudiado este término. El psicoanalista S. Freud de hecho, tiene una teoría sobre el tema, de la cual se entiende al instinto, como un excitante interno continuo que produce, cuando es contestado en forma adecuada, un goce específico. El impulso instintivo trata de alcanzar su fin sin tomar en cuenta los medios, mientras que el instinto estaría dado por una movilización interna, de modo que el organismo debe valerse de medios adecuados para lograr su fin. Según la teoría freudiana, el instinto tiene un carácter puramente biológico, que es característico del estudio de la etología animal y que luego se extendió a la conducta de los seres humanos.
No
obstante, su teoría sobre los instintos suele ser confusa, ya que dependiendo
de la traducción, el instinto en algunas obras es confundido con las pulsiones.
Pero no me voy a detener en este tema ya que no es mi finalidad, pero para
quienes deseen profundizar, en la bibliografía dejaré algunos enlaces de
interés.
James
Allen sostiene que: “el pensamiento y el carácter son uno solo, y mientras el
carácter se manifiesta y descubre a través de las circunstancias, el entorno de
la vida de una persona siempre estará en armonía con su estado interior” y más
adelante agrega: “el hombre es abofeteado por las circunstancias mientras se
piense a sí mismo como un ser creado por las condiciones exteriores, pero
cuando se da cuenta de que es un poder creativo, y que puede manejar las
tierras y semillas de su ser de las que las circunstancias nacen, se convierte en
el dueño y señor de sí mismo”.
En
esta línea de sentido concuerdo con Allen, cuando mis pensamientos estaban
abiertos a descubrir cosas nuevas, no tuve un día igual al anterior, cada día
traía una nueva aventura en este viaje, cuando visualizaba cómo quería vivir y
con qué clase de personas relacionarme, ya fuera o no de manera consciente, las
cosas sólo surgían… descubrí que cada día vamos generando las condiciones que
de alguna manera hemos pensado.
Por
supuesto no creo que alguien desee ser forro, se es o no se es forro, pero lo
que sí puedo asegurar es que esta característica se puede desarrollar y
mientras más pronto mejor, porque eso indica que en nosotros hay una serie de
cambios que están sucediendo y, que seguramente, no sean muy bien recibidos por
muchos, de hecho, he notado que aquellos que son más forros suelen relacionarse
con personas más forras que ellos, uno atrae lo que es, así este carácter esté
implícito o escondido, las circunstancias siempre descubren al hombre,
recordemos eso. Estamos rodeados de personas con nuestra misma mentalidad y si
no es así, es posible que debamos considerar algunos cambios, cambiar de ideas y como resultado a la gente con quienes
pasamos el tiempo.[3]
5. Coherencia: desarrollando los hábitos
Continuando
con la línea de sentido que veníamos sobre “sintonizar los pensamientos”,
llegamos a este punto que es la coherencia. Si mis pensamientos están en una
dirección no debo relacionarme con quienes tengan sus pensamientos en una
dirección opuesta, eso se llama sintonizar, eso es coherencia.
Es
importante ser selectivo, porque es mejor gastar tiempo en cosas y personas que
estén en tu misma vibración que en aquellas que sólo roban tu energía. Por
ejemplo, si estás en la sintonía de ser una persona positiva, no deberías de
involucrarte con aquellos para los que todo es negativo, o si quieres llevar
una vida saludable, sería muy incoherente que tu círculo de relaciones
personales sean personas fumadoras, alcohólicas, con vidas sedentarias y que
tengan hábitos alimenticios que le hacen mal a su organismo.
A
lo que apunto, es a que debemos ser coherentes, el perfil del forro, por lo
general, es su coherencia, quizá no de modo tan estricto, pero mientras más
estricto seas en estos aspectos es probable que más forro seas y te perciban. Entonces,
sintonizar los pensamientos es nada más que ser coherentes con lo que somos y
más aún con aquello que queremos ser.
Parafraseando
a Allen, él sostiene que el hombre es la causa de sus circunstancias, y
mientras aspire a un buen fin, generalmente su cometido se ve frustrado al estimular
pensamientos y deseos que no armonizan con ese fin, con ese deseo. Por lo
tanto, en este viaje a mi propio interior, he ido descubriendo que la mejor
manera de estar en armonía con mi mundo exterior es siendo consecuente,
coherente, estando en sintonía con todo aquello que deseo alcanzar. Este camino,
seguro no es fácil, pero es divertido, pues aprendes cosas que no te las enseña
la academia.
6. Reforzando el carácter: decir NO sí es una opción
Para
muchas personas quizá es fácil ser un forro/a, hay quienes pareciera que
nacieran con eso, lo llevaran en su genética, inclusive viniendo de la cultura
cálida de la cual vengo, no obstante, para mí ha sido una tarea difícil de
aprender, y digo difícil por las circunstancias, estas me han llevado al lugar
donde estoy ahora.
Paradójicamente
siempre he tenido empleos en los que el trato personal ha sido fundamental, he
podido desarrollar una de mis mejores y más admirables cualidades: la empatía.
Cualidad que como mencioné al inicio de este escrito, en ocasiones no ha sido
bien interpretada y menos en un país donde la calidez pareciera ser sinónimo de
coquetería. Al comienzo no fue nada fácil, pero poco a poco he podido ir
encontrando ese punto medio donde puedo decir NO, sin perder la empatía.
Este
adverbio monosilábico tan cargado de significado, lo hallé hace muchos años, lo
tuve que reforzar con el tiempo por supuesto. Y es que muchas personas
confunden la amabilidad con la facilidad. Decir no parece que fuera característico sólo de aquellas personas “malas
leches” o en términos argentinos “mala onda”
pero la verdad es que aprender a usar dicho adverbio te libera y te hace ganar
muchísimo tiempo valioso para tí mismo.
Me
he dado cuenta que cuando aprendemos a decir “NO”, estamos más cerca de
alcanzar el dominio de nosotros mismos: no quiero ir a X lugar, no quiero salir contigo, no me interesa agradar, no quiero
gastar tiempo en…, podríamos encontrar muchísimas frases para referirnos a esta
negación, lo cierto es que no se trata en ningún momento de ser negativos, sino
de aprender a decir “NO” cuando tu cuerpo te lo dice, eso también es armonizar,
es estar en sintonía, es ser coherentes de acción y pensamiento: “un hombre
alcanza la tranquilidad en la medida que se entiende a sí mismo como un ser que
evoluciona del pensamiento”.
Cuando
nuestro pensamiento evoluciona logra más tranquilidad; al reforzar nuestro
carácter el universo entero nos percibe de forma diferente. Hace muchos años,
recuerdo que era querida por muchas personas, inclusive hipócritamente; jamás
me negaba a hacer favores aun cuando no disponía del tiempo ni los recursos, si
alguien necesitaba algo, yo buscaba la forma de ayudar, de hecho si esta
persona me había ofendido de cualquier forma, ahí me esforzaba más y no digo
que eso esté del todo mal, sino que yo lo hacía con la intención de que las
personas me quisieran, que cambiaran de parecer si pensaban negativamente de
mí. Cuando mis comportamientos comenzaron a cambiar, cuando tuve el carácter de
poner en la palabra aquellas cosas con las que “no comulgaba”, o no me agradaban, automáticamente muchas personas
tomaron distancia de mí; las que conservé y las que se aislaron, empezaron a
mirarme con respeto.
Aprender
a decir no, ayuda a reforzar el
carácter pero también ayuda a cuidar y conservar lo más preciado que todos
tenemos, el tiempo. Séneca nos habla del valor del tiempo, sostiene que se pide
como si no fuera nada, juagamos con el bien más valioso de todos, pero nos
engaña el que sea un bien incorpóreo, que no esté a la vista, por lo que es
considerado muy barato, que no vale casi nada. Decir no sí es una opción, aprendí eso mucho antes de mudarme a
Argentina, pero reconozco que al no tener el miedo de afectar las relaciones
con personas que ya me conocían, pude ponerlo más en práctica. Y este país no
vio nacer, simplemente conoció a una mujer que no era parecida a la sombra de
aquella que creía conocerse a sí misma durante tantos años.
7. Valorando la compañía
La
vida es corta y la malgastamos, Séneca nos propone que si queremos saber lo
corta que es la vida, que pensemos en qué proporción es nuestra. Y así y todo,
seguimos generando lazos que en el fondo sabemos que son transitorios. En
varias ocasiones, he conocido personas con las que genero vínculos
transitorios, ya sea por cuestiones laborales, académicas o demás.
Recuerdo
que la primera vez que me dijeron que era una forra, sin tener muy claro el
concepto, pude deducir que fue por mi respuesta ante una petición y aquí narro
un par de experiencias para ser breve: -en mi primer empleo, un hombre me pidió
que le diera mi número telefónico a lo que me negué, primero le pregunté para
qué lo quería a lo que me respondió que para invitarme a salir, le respondí que
no quería salir con él, después cambió su argumento y me dijo que para que
fuéramos amigos, a lo que le respondí que no me interesaba tener más amigos de
los que ya tenía… ante varias negativas, me terminó diciendo que era una forra-.
Años
después en otro empleo, tenía un equipo de trabajo muy ameno, y un día, ante tan
buen clima laboral, se empezaron a pedir las cuentas de Facebook para agregarse
y cuando me la pidieron yo les dije que para qué si cuando me fuera de ese
empleo los eliminaría y nuevamente me dijeron que -no fuera forra-. Y de tantas
experiencias que me repetían lo forra que era, empecé a entender que no tenía
nada de malo ser una forra, después de todo estaba siendo honesta con las
personas y especialmente conmigo misma.
Personalmente
considero que todas las personas en esta vida nos aportan, pero no por eso,
generamos lazos con todas ellas. Para aprender a valorar más la compañía de
quienes amamos y nos aman realmente, quizá no sea necesario mudarse a otro
país, lo que sí es necesario es viajar a nuestro propio interior; para poder
comprender mejor el mundo exterior, primero debemos darnos a la tarea de conocer
nuestro ser interno, quizá muchos no alcancen a conocerse jamás porque prefieren
mirar y buscar afuera lo que sólo se halla adentro, porque le temen a la
soledad y no le dan ni siquiera la oportunidad de conocerla, invitarla a cenar
y reconocer sus virtudes.
A
mí me llevó muchos años empezar a reconocerme y no es una tarea acabada, por
supuesto, ni sé en qué parte del viaje voy, pero mi instinto me dice que voy en
la dirección correcta, así como también me dice que no me detenga ante los
imprevistos de la vida y quizá no lo escucho por momentos, pero estoy segura que
esa rebeldía o desobediencia a la voz de mis instintos tiene que ver con la
sintonía. Es decir, cuando no estoy en sintonía con mi ser interno y con lo que
quiero ser, suelo detenerme o en el mejor de los casos avanzar más lento. Es
como si en el fondo buscáramos vivir en un drama, el drama de no tener tiempo
para, el drama de vivir en pausa porque…, al drama de no llegar a fin de mes
con mi dinero, “no se busca el final de las desgracias, sino que se cambia su
trama. Que nuestros cargos ya nos han torturado: más tiempo nos roban los
ajenos… que dejamos ya de sufrir como candidatos: empezamos a hacerlo como
votantes”.[4]
Suficiente tenemos que cargar con nuestros dramas y le agregamos dramas ajenos,
parece que no fuera suficiente con nosotros mismos.
Quizá
este viaje al exterior en busca de profundizar mis conocimientos profesionales,
me ha llevado, sin pensarlo, al interior de mi propio ser, me ha reconectado
con el “todo”; poco a poco he ido
aprendiendo a mantener al margen lo que no me viene bien y a conservar aquello
que aún cabe dentro de mis afectos, de la mejor forma posible; valorando más a
quienes realmente me importan y me aportan.
Porque
en esta vida de tantas ganancias y pérdidas, algunas imborrables de nuestra
huella por esta vida, he aprendido que es importante agradecer lo que ahora
tengo y saber pedir por aquello que me falta, ser consciente de las palabras
que vienen del corazón, del estómago y del alma[5],
pues se pide desde la coherencia, desde la sintonía, la armonía y generalmente,
desde la soledad que habita en nuestros pensamientos, ya que es allí donde
están nuestros más íntimos deseos y para reconocerlos es importante poder hacer
este viaje a tu propio interior, así el mundo exterior te reconozca como un
forro o una forra.
Finalmente,
mi “invitación” es un producto de mi inspiración y experiencia y de la
invitación que les comparto de Séneca: “¿Quieres tú dejar el suelo y mirar con
la mente esas cosas? Ahora, cuando la sangre está caliente, tienen los animosos
que dirigirse a mejores cosas. En esta clase de vida te aguardan muchas
habilidades nobles, el amor y la práctica de las virtudes, el olvido de los
deseos, la ciencia de vivir y morir, un hondo descanso de todo”.
Conclusión
El
“Manual para ser forro” no es un texto de carácter científico ni académico, es
el producto de la inspiración de varias experiencias de vida y la lectura de
dos obras en especial: “Sobre la brevedad de la vida” de Séneca y “Como un
hombre piensa” de James Allen.
En
él reúno lo que considero abarca los “pasos” para llegar a ser un forro, o si
ya lo eres, para que identifiques si te encuentras en esta clase de personas. Después
de todo nada tiene de malo que te digan forro, las palabras siempre dependen de
quién las diga y en el momento en que las diga y, este término, en la mayoría de
veces que lo han usado para referirse a mí, para ser honesta, me he sentido
halagada, así como cuando me han catalogado peyorativamente hablando de “bruja”
o de “zorra”, que por ahora no pienso profundizar en dichos términos, pero que
tengo mis argumentos para no sentirme molesta cuando me los refieren.
Invito
a que compartan, divulguen, amplíen, comenten, etc., sobre el texto. En la
bibliografía encontrarán los enlaces bibliográficos citados en el texto con sus
respectivos libros en pdf y más abajo, los audiolibros para quienes prefieren la
escucha que la lectura.
Y recuerden
que “un hombre es literalmente lo que piensa, siendo su carácter la suma de
todos sus pensamientos” según Allen. Así que procuremos tener el control de
nosotros mismos, pues ya lo decía Séneca: “cuánta gente conocemos que envenena
sus vidas, arruina todo lo que es dulce y bello con un temperamento explosivo,
destruyen el equilibrio de su carácter, ¡y hacen mala sangre! Es una cuestión
si la gran mayoría de gente no arruina sus vidas, y estropea su felicidad por falta
de dominio de sí mismos”. Ahorrémonos el tiempo y la energía, aprendiendo a
tener control de nosotros mismos, aunque eso implique quedar como un forro/a
ante los demás. ¡Hasta pronto!
Referencias bibliográficas
- Allen, James (2011). Como un hombre piensa. Filosofía para la vida. Biblioteca virtual
- Séneca (2010) Sobre labrevedad de la vida. Junta de Andalucía. Biblioteca virtual de Andalucía
- Kiyosaki Robert (2004) El cuadrante del flujo del dinero. Capítulo 15. Santillana ediciones generales S.A, México D.F (versión en línea)
Fuentes
- Freud, Sigmund. (1920-22) Obras completas. Tomo XVIII. Volúmen 18. Amorrortu ediciones
- Freud, Sigmund. ((1915) Los instintos y sus destinos. Triebe und triebschiksale. Traducción directa del alemán, por Luis López-Ballesteros y de Torres
Algunas citas de las
obras:
Como un hombre piensa. James Allen
- Un hombre es literalmente lo que piensa, siendo su
carácter la suma de todos sus pensamientos.
- El hombre cosecha los frutos dulces y amargos que él
mismo siembra
- Aquel que busque encontrará; a aquel que toque la puerta
ésta se le abrirá
- El pensamiento y el carácter son uno solo, y mientras el
carácter se manifiesta y descubre a través de las circunstancias, el
entorno de la vida de una persona siempre estará en armonía con su estado
interior.
- El hombre es abofeteado por las circunstancias mientras
se piense a sí mismo como un ser creado por las condiciones exteriores,
pero cuando se da cuenta de que es un poder creativo, y que puede manejar
las tierras y semillas de su ser de las que las circunstancias nacen, se
convierte en el dueño y señor de sí mismo.
- Las circunstancias nacen de los pensamientos.
- El alma atrae aquello que secretamente alberga; aquello
que ama, y también aquello que teme; alcanza la cúspide de sus más
preciadas aspiraciones, cae al nivel de sus más impuros deseos; y las
circunstancias son los medios por los que el alma recibe lo que es suyo.
- Las circunstancias no hacen al hombre; lo revelan a sí
mismo.
- Los hombres no atraen aquello que quieren, sino aquello
que son.
- Sus deseos y plegarias sólo son gratificadas y atendidas
cuando armonizan con sus pensamientos y acciones.
- Aún el hombre cuyo único objetivo es alcanzar la
prosperidad debe estar preparado para realizar grandes sacrificios
personales antes que pueda lograr su objetivo.
- El hombre es la causa de sus circunstancias, y mientras
aspira un buen fin, continuamente frustra su cometido al estimular
pensamientos y deseos que no armonizan con ese fin.
- Buenos pensamientos y acciones jamás pueden producir
malos resultados; malos pensamientos y acciones no pueden jamás producir
buenos resultados.
- El sufrimiento es siempre
el efecto de los pensamientos equivocados en alguna dirección. Es
indicador de que el individuo está fuera de armonía consigo mismo, con la
ley de su ser. El único y supremo uso del sufrimiento es la purificación,
quemar todo aquello que es inútil e impuro. El sufrimiento cesa para quien
es puro.
- La buenaventura y riqueza sólo se juntan cuando la
riqueza es empleada correctamente y con sabiduría; y el hombre pobre sólo
desciende a la miseria cuando considera su destino como una carga injustamente
infligida.
- Un hombre sólo empieza a ser hombre cuando deja de
lamentarse y maldecir, y comienza a buscar la justicia oculta que gobierna
su vida. Y al adaptar su mente a este factor gobernante, cesa de acusar a
otros como la causa de su situación, y se forja a sí mismo con
pensamientos nobles y fuerte; deja de patalear contra las circunstancias,
y empieza a utilizarlas como
ayuda para progresar más rápido.
- El universo funciona correctamente, y al rectificarse,
encontrará que mientras cambia sus pensamientos respecto a las situaciones
y la gente, las situaciones y la gente cambiarán respecto a él.
- Cambie un hombre radicalmente sus pensamientos, y se
asombrará de la rápida transformación que operará en las condiciones
materiales de su vida.
- El hombre imagina que puede mantener en secreto sus
pensamientos, pero no puede; rápidamente estos se cristalizan en hábitos,
y los hábitos toman forma de circunstancias.
- Pensamientos nobles de cualquier tipo se cristalizan en
hábitos de gracia y bondad, que toman forma de circunstancias de felicidad
y cordialidad.
- Pensamientos de amor y generosidad cristalizan en
hábitos de desprendimiento, que toman forma de circunstancias de
prosperidad perdurable y riqueza verdadera.
- Un hombre no puede escoger directamente sus circunstancias, pero puede escoger sus
pensamientos, y de ese modo, indirectamente, pero con certeza, dar forma a
sus circunstancias.
- La naturaleza se encarga de ayudar a todos los hombres
en la satisfacción de los pensamientos que lo dominan, y le presenta las
oportunidades que hagan realidad de la manera más rápida tanto sus
pensamientos constructivos como destructivos.
- No te impacientes cuando intentes que cuando logres
entender que tu espíritu es quien manda hasta los dioses han de obedecer.
- El cuerpo es el siervo de la mente, obedece a las
operaciones de la mente, sean estos deliberados o automáticos.
- Una cara amarga no es cuestión de azar, sino de
pensamientos amargos.
- No hay mejor medicina que los pensamientos felices para
disipar los males del cuerpo
- Pensar bien de todos, ser amable con todos, y
pacientemente aprender a encontrar el lado bueno de las cosas – tales
pensamientos son las verdaderas puertas del cielo; y vivir el día a día en
pensamientos de paz hacia toda criatura atraerá paz en abundancia a su
poseedor.
- Hasta que el pensamiento no esté acompañado de un
propósito no habrá logro inteligente alguno.
- La debilidad no puede perdurar en un universo de poder.
- El hombre debe concebir un propósito legítimo en su
corazón, y luchar por alcanzarlo. Debe hacer de este propósito el centro
de sus pensamientos… cualquiera sea, debe firmemente enfocar la fuerza de
sus pensamientos hacia el objetivo que tiene ante él. Debe hacer de este
propósito su tarea suprema, y debe dedicarse por completo a conseguirlo, evitando
que sus pensamientos divaguen en caprichos, antojos y fantasías, este es
el camino real del dominio de sí mismo y la verdadera concentración del
pensamiento.
- Así como el hombre físicamente débil puede fortalecerse
mediante un cuidadoso y paciente ejercicio, así el hombre de pensamientos
débiles puede convertirlos en poderosos ejercitándose a sí mismo en el
pensar correcto.
- Eliminar la falta de propósito y la debilidad, y empezar
a pensar con propósito, es ascender al rango de aquellos que sólo reconocen
el fracaso como uno de los caminos al éxito; quienes hacen que las
circunstancias les sirvan, y quienes piensan con fortaleza, se lanzan con
fiereza, y vencen con maestría.
- Habiendo concebido su propósito, el hombre debe marcar
mentalmente una línea recta que lo lleve a su objetivo, sin mirar a la
derecha ni a la izquierda. La duda y el miedo deben excluirse
rigurosamente; son elementos que desintegran, que rompen la línea recta
del esfuerzo, y la desvían, son inútiles, ineficaces. Los pensamientos de
duda y temor nunca han logrado una meta, y nunca podrán… siempre conducen
al fracaso. El propósito, la energía, el poder, y los pensamientos
enérgicos se detienen cuando la duda y el temor se arrastran entre ellos.
- El pensamiento aliado fuertemente al propósito se
convierte en una fuerza creativa.
- Como él piense, así es él; como siga pensando; así
seguirá siendo.
- No puede haber progreso ni logro sin sacrificio.
- Aquel que lleva en el corazón una visión maravillosa, un
ideal noble, algún día lo realizará.
- “PIDE Y RECIBIRÁS” (la mayúscula es mía)
- Sueña nobles sueños, y mientras sueñes te convertirás.
Tu visión es la promesa de lo que un día serás. Tu ideal es la profecía de
lo que un día llegarás a revelar.
- Tus circunstancias pueden no ser de tu agrado, pero no
han de seguir siendo las mismas si concibes un ideal y luchas por
alcanzarlo. Tú no puedes movilizarte por dentro y permanecer estático por
fuera. (el resaltado es mío)
- Tu destino siempre te lleva hacia aquello que
secretamente más amas. En tus manos será entregado el resultado exacto de
tus pensamientos; recibirás lo que te ganes; no más, no menos.
- El descuidado, el ignorante, y el indolente, viendo sólo
el efecto aparente de las cosas y no las cosas en sí, habla de suerte,
fortuna y azar… contemplan el logro placentero, y lo llaman “buena
fortuna”; no entienden el proceso, sino sólo perciben el resultado, y lo
llaman “azar”.
- En todos los asuntos humanos hay esfuerzos, y hay resultados,
y la fortaleza del esfuerzo es la medida del resultado.
- Un hombre alcanza la tranquilidad en la medida que se
entiende a sí mismo como un ser que evoluciona del pensamiento.
- Cuánta gente conocemos que envenena sus vidas, arruina
todo lo que es dulce y bello con un temperamento explosivo, destruyen el
equilibrio de su carácter, ¡y hacen mala sangre! Es una cuestión si la
gran mayoría de gente no arruina sus vidas, y estropea su felicidad por
falta de dominio de sí mismos.
- Sólo aquel cuyos pensamientos están controlados y
purificados, hace que los vientos y las tormentas del alma obedezcan.
- Almas sacudidas por la tempestad, donde quieran que
estén, sea cual fuere la condición bajo la que viven – en el océano de la
vida las islas de dicha sonríen, y la orilla soleada de tu ideal espera tu
venida.
- El control de ti mismo es poder; el pensamiento correcto
es maestría, la calma es poder, di dentro de tu corazón, “la paz sea
contigo”.
Sobre la brevedad de la vida. Séneca
- No tenemos un tiempo escaso, sino que perdemos mucho
- “De la vida es escasa la parte que vivimos”. Porque todo
el espacio restante no es vida, es mero tiempo.
- ¡Se quejan del desdén de los superiores, porque cuando
quieren verse con ellos no tienen tiempo!
- No obstante aquél a ti, seas tú quien seas, te mira con
expresión insolente, es verdad, pero te mira alguna vez, aquél rebaja sus
oídos a tus palabras, aquél te deja ir a su lado: tú no te has dignado
mirarte nunca, no te has dignado escucharte. Así que no tienes por qué
imponer tales obligaciones a nadie, puesto que ciertamente, cuando obrabas
así, no querías estar con otro, sino que no podías estar contigo mismo.
(nota: forro)
- La gente es estricta en preservar el patrimonio; en
cuanto llega la hora de perder tiempo, es muy derrochadora de aquello en
lo que únicamente es honroso ser avaro.
- Cuánto te ha quitado el resentimiento vano, la alegría
estúpida, el deseo ansioso, las relaciones lisonjeras, qué poco de lo tuyo
se te ha dejado.
- Vivís como si fueras a vivir siempre
- Una vez que las palabras ya brotaron, los sentimientos
se deslizan de nuevo a lo acostumbrado. (cuando nos quejamos, lo hacemos
para desahogarnos y volver con paciencia al estado de la queja)
- No sujetáis ni retenéis ni ponéis freno a la cosa más
veloz de todas, sino que dejáis que se marche como algo superfluo y
recuperable.
- A vivir hay que estar aprendiendo toda la vida y, algo
que te va a extrañar más, toda la vida hay que estar aprendiendo a morir.
- El tiempo: se pide como si no fuera nada, como si no
fuera nada de nada. Se juega con el bien más valioso de todos, pero los
engaña el que sea un bien incorpóreo, el que no esté a la vista, de manera
que se considera muy barato, más todavía, que su precio es casi nada.
- Tú estás atareado, la vida se apresura; llegará
entretanto la muerte, para la cual, lo quieras o no, habrás de tener
tiempo de sobra.
- El mayor estorbo del vivir es la expectativa que depende
del mañana y pierde lo de hoy.
- La vida se divide en tres momentos: el que ha sido, el
que es, el que será. De ellos, el que ahora recorremos es corto, el que
vamos a recorrer es dudoso, el que hemos recorrido es seguro.
- Aquel otro que con ansias ambicionó muchas cosas,
despreció con soberbia, venció con prepotencia, engañó con alevosía,
sustrajo con avaricia, gastó con derroche, es forzoso que tenga miedo de
sus propios recuerdos.
- El tiempo presente es cortísimo, tanto que algunos creen
que no es nada, toda vez que siempre está de camino, discurre y se
acelera, deja de ser antes de llegar.
- Solemos decir que no estuvo en nuestro poder qué clase
de padres había de caernos en suerte, que se nos dieron por azar. Ahora
bien, a nosotros se nos permite nacer a nuestro albedrío. Están ahí las
familias de los más nobles talentos; escoge en cuál quieres entrar; tu
adopción no sólo te dará un nombre sino esos bienes justamente que no
habrá que custodiar con mezquindad ni malicia: se irán haciendo tanto
mayores cuanto con más gente los compartas.
- la envidia se ejerce en lo cercano y admiramos con mayor
franqueza las cosas lejanas.
- Que algún momento ya pasó: lo posee mediante el
recuerdo. Que es inminente: lo aprovecha. Que habrá de llegar: lo toma de
antemano.
- Pierden el día aguardando la noche y la noche temiendo
el alba
- Hace falta una segunda felicidad para proteger esa
felicidad y hay que hacer ruegos otra vez por aquello que salió conforme a
nuestros ruegos. Y es que todo lo que sucede por azar es inestable.
- No se busca el final de las desgracias, sino que se
cambia su trama. Que nuestros cargos ya nos han torturado: más tiempo nos
roban los ajenos… que dejamos ya de sufrir como candidatos: empezamos a
hacerlo como votantes.
- La vida se va sacando en medio de ocupaciones; la
desocupación nunca se llevará a cabo, siempre se echará de menos.
- ¿Quieres tú dejar el suelo y mirar con la mente esas
cosas? Ahora, cuando la sangre está caliente, tienen los animosos que
dirigirse a mejores cosas. En esta clase de vida te aguardan muchas
habilidades nobles, el amor y la práctica de las virtudes, el olvido de
los deseos, la ciencia de vivir y morir, un hondo descanso de todo.
- Si estos quieren acaso saber lo corta que es su vida, que piensen en qué proporción es suya propia.
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[1] Allen, James (2011). Como un hombre piensa. Filosofía para la vida. Biblioteca virtual
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