Transferencia
en la adquisición de segunda lengua
Por: Diana Osorio
Introducción
El
presente escrito tiene como fin develar algunos aspectos en torno a la adquisición de una segunda lengua. Hace
énfasis en el concepto de “transferencia”: ¿Qué es la transferencia y cuál es
su relación con la interferencia? Estos serán los aspectos más relevantes de este
texto.
Existe
mucha información sobre el tema, sin embargo, la mayoría de los autores
coinciden en sus teorías al respecto, por eso, se ha hecho una selección de algunas de estas, las cuales logran almacenar la información pertinente y dan cuenta
de manera clara cuáles son los aspectos más relevantes que se han tenido en cuenta, a
través de la historia, con respecto al tema.
En
la primera parte veremos qué es la transferencia y cuál es la relación de la
misma con la interferencia, dejando claro el significado de ambos conceptos.
Seguidamente, se realiza una contextualización histórica a la mirada de José Martín, sobre la enseñanza e influencia de la primera lengua o lengua materna (L1) sobre la segunda lengua o lengua extranjera (L2).
Después se hace referencia a los
aspectos gramaticales de una L1 que influyen en la adquisición de una L2.
Finalmente, veremos desde una postura psicolingüística, el fenómeno de la transferencia de la L1 a segundas lenguas; a la vez que las diferentes etapas y/o trayectorias de investigación más relevantes que sobre el tema se han hecho.
- Transferencia Vs. Interferencia
Para el Centro Virtual Cervantes[1],
la transferencia es el empleo en una lengua de elementos propios de otra lengua
(generalmente la lengua materna). En el aprendizaje de una segunda lengua o
lengua extranjera, el individuo intenta relacionar la nueva información con sus
conocimientos previos y, así, facilitarse la tarea de adquisición. Al recurrir
a los conocimientos de la L1 (y de otras lenguas) en la formulación de
hipótesis sobre la lengua extranjera en cuestión, pueden producirse procesos de
transferencia. Este aprovechamiento de su propio conocimiento del mundo y
lingüístico, en particular, constituye una estrategia de aprendizaje y de
comunicación, mediante la que se compensan algunas limitaciones en la lengua
extranjera (LE).
Los procesos de transferencia pueden
aparecer en cualquier nivel: en el fónico, en el léxico, en el semántico, en el
morfosintáctico, en el sociocultural, en el sociolingüístico..., tanto en la
producción como en la percepción, tanto en la lengua oral como en la lengua
escrita. Una de las manifestaciones más patentes es la transferencia fónica,
responsable del denominado acento extranjero.
Cuando lo que el aprendiz transfiere
de su L1 (o de cualquier otra lengua) a la LE es igual o, al menos,
suficientemente parecido en ambas lenguas, el resultado del proceso de
transferencia es exitoso y en este caso se habla de transferencia positiva; pero,
si lo que éste transfiere a la LE no coincide y ocasiona un error,
entonces se habla de transferencia
negativa o de interferencia.
Así, la interferencia serían
aquellos errores que se cometen en la L2, supuestamente originados por su contacto
con la L1. En estos casos se considera que lo aprendido dificulta lo que se va
a aprender.
Este concepto es manejado por las teoríasconductistas. El proceso puede aparecer cuando los hábitos lingüísticos o
culturales son diferentes entre la L1 y la L2. Dado que el aprendiz está tan
acostumbrado a emplear, por ejemplo, una determinada estructura gramatical,
tiende a emplearla también en la L2, lo que puede resultar en un error; por
ejemplo, cuando un anglohablante dice [Soy veinte años].
Sin embargo, el hecho de que un aspecto
sea muy distinto en la L1 y en la L2 no implica, necesariamente, que sea
especialmente difícil de aprender. Por otro lado, el que resulte difícil para
los aprendices no significa que se vaya a producir interferencia, ya que en
estos casos algunos aprendices lo que hacen es evitar el empleo del vocablo, de
la estructura léxica, etc.
Podemos hacer referencia
también al texto de Gil Valdés[2]., en
el cual se hace una diferenciación de estos conceptos desde la fonética
específicamente alemana, citando a varios autores para referirse a dichos
términos. Para Juhász
(1970) "la interferencia se produce cuando, el transvase de la L1 a la L2 es
causante de errores, y considera la transferencia por el contrario como algo
positivo, dado que si se produce el transvase de la lengua materna a la no materna
(L2), se puede obtener como resultado un uso lingüístico correcto. Debido sin
embargo a la connotación negativa que ha adquirido el término de interferencia
lingüística, hay algunos autores que han decidido servirse del término transferencia,
para con ello incluir tanto la parte negativa como positiva del concepto”.
La interferencia
es un término usado en psicolingüística y en el campo del aprendizaje de la LE
para referirse a los errores que se cometen de una lengua a otra en el proceso
de aprendizaje, pero en la actualidad prefiere usarse el término transferencia
por ser éste de una naturaleza más amplia.
Cabe
destacar que lo que más preocupa a los profesores, investigadores lingüistas,
alumnos, es la transferencia negativa o interferencia. La mayoría de los
autores que hace alusión a la transferencia lo hace con referencia a los
ámbitos léxico, semántico y sintáctico de las lenguas, siendo el aspecto
fonético el que menos se tiene en cuenta. No obstante, la autora afirma que
mientras en el ámbito léxico y semántico, incluso sintáctico, la lengua inglesa
es la que favorece la transferencia positiva y negativa; es la lengua materna la
que está presente en el ámbito fonético cuando se trata de la transferencia
negativa.
2. Sobre
lo contrastivo y el conocimiento lingüístico previo en la enseñanza del español
José Martín[3]
hace una contextualización histórica sobre el uso de la L2, sostiene que la
valoración de la L1 a la L2 en el aprendizaje de una L2 alcanzó su “cúspide” a
mediados del siglo XX bajo la defensa del análisis contrastivo (AC), el cual constituyó
la base lingüística sobre la que se asentaba el método audiolingüe, que a su
vez recibía del conductismo la fundamentación teórica psicológica del
aprendizaje lingüístico. Para el conductismo, los hábitos ya adquiridos o el
conocimiento de la L1 son el mayor obstáculo para la adquisición de los nuevos
–L2-, para lo cual se recurre al AC para que de manera científica de cuenta de
la diferencia que haya entre ambas lenguas y así poder “crear” nuevos hábitos.
Tanto
el conductismo como el AC y el método audiolingüe, se vinieron abajo cuando
Chomsky (1959) critica la concepción del aprendizaje lingüístico como un
conjunto de hábitos sustentándose en su teoría innatista, la cual nos permite
aprender nuestra lengua materna por la simple exposición a la misma, ya que tal
exposición genera la activación del dispositivo.
Poco
después se empezó a comprender que en el aprendizaje de una L2 intervienen más
factores además de la L1 y, la transferencia de L1 a L2 dejó de tener el papel
protagonista y dejó de ser considerada uno de los elementos importantes en el
aprendizaje de una L2.
Las
aportaciones empíricas de las últimas décadas, permiten tener más luz sobre la
transferencia. El autor cita a Odlin (1989:27) “la transferencia es la
influencia que resulta de las similitudes y diferencias entre la lengua meta y
cualquier otra lengua previamente (y quizás imperfectamente) adquirida”. Dado
las investigaciones realizados durante los ochentas, no cabe duda de la
influencia que ejerce la lengua materna en la adquisición de una L2 en los
niveles fónicos (siendo éste el nivel en que la transferencia es más evidente y
admitida, hasta el punto de afirmar que la L1 de los aprendices es la clave
para predecir el cómo los evaluarán los hablantes nativos), morfosintáctico,
léxico y pragmático.
Pero
¿cómo actúa la transferencia de la L1 del aprendiz? Cita a Zobl (1982) quien
encuentra dos efectos generales de la transferencia en la L1, por un lado, la
velocidad a la que se atraviesa una secuencia de desarrollo y, el número de
estructuras en tales secuencias. Así la L1 puede acelerar o impedir la travesía
de la secuencia de desarrollo. Lo que significa que cuando una forma de la L1
es similar o coincide con una forma de desarrollo dentro de una secuencia, el
aprendiz tiende a persistir en ella y, por tanto su aprendizaje puede ser
frenado. Mientras que cuando la forma de L1 coincide con la forma de L2, el
proceso de aprendizaje se ve acelerado, llegando a desaparecer, incluso, las
fases intermedias. Así pues, en el progreso de la L1, la transferencia opera en
conjunción con principios naturales de desarrollo (Kellerman 1984).
Para
el autor, la transferencia es clave en el aprendizaje de una L2, pero este
proceso no es sencillo ni lineal, pues además actúa en conjunción con otros
factores, de carácter interlingüístico, unos de naturaleza sociocultural y
psicológica, y otros que imponen restricciones en los efectos de la misma.
2.1 Transferencia
de L1 a L2[4]
El
término transferencia asociado a la piscología conductista, implica un proceso
descrito como “el uso subconsciente, no controlado y automático de conductas
aprendidas en el pasado al tratar de producir respuestas nuevas”[5].
Estos autores que admiten que la transferencia puede ser positiva o negativa,
prefieren, sin embargo hablar del fenómeno en términos de errores
intralingüísticos, considerando que es conveniente hacer la distinción entre
proceso y producto, equivalente a la distinción entre descripción y
explicación, en la misma línea que separa aprendizaje de comunicación.
Es
claro, que la L1 va mucho más allá de los errores. Tampoco parece acertado el
hecho de que la interferencia se pueda equiparar a transferencia negativa. Para
hacer referencia a lo que no es la transferencia, el autor cita a Odlin:
- No es simplemente una consecuencia de la formación de hábitos. No
se trata de acabar con hábitos antiguos (los de L1) para formar hábitos
nuevos (los de L2), es obvio que los hábitos antiguos persistirán.
- No es simplemente interferencia. Ésta es sinónimo de transferencia
negativa; en la transferencia, sin embargo, también se produce
transferencia positiva.
- No es simplemente el recurso a la lengua nativa, como Krashen había
dicho (1983:148). Para este autor la transferencia es lo que resulta luego
de recurrir a la lengua materna cuando falta el conocimiento necesario de
la L2, y así el uso de la regla de la L1 no es verdadero progreso, sino
una simple estrategia de producción que no ayuda a la adquisición.
Para
Odlin, la transferencia es la influencia que resulta de las similitudes y
diferencias entre la lengua meta y cualquier otra lengua que se haya adquirido
con anterioridad (y quizás de manera imperfecta).
Para
la psicología cognoscitiva, sin embargo, la transferencia es una estrategia o
procedimiento de resolución de problemas en la toma de decisiones, la cual se manifiesta
en la activación del conocimiento de L1 en diferentes niveles de consciencia y del
conocimiento altamente automatizado de L1 en ausencia de control consciente.
- Sobre
la influencia de la L1 en la adquisición de aspectos gramaticales de la L2[6]
En
su reseña, la autora se centra en el artículo de Martínez González sobre la
adquisición de la posesión gramatical en estudiantes de español L2 de habla
inglesa. En ella, pretende presentar una reflexión más amplia sobre la
influencia de la L1 en la adquisición de una L2 y sobre el papel que la
instrucción formal puede jugar a la hora de minimizar las posibles
consecuencias negativas de dicha influencia. El fenómeno de la influencia entre
lenguas, o transferencia, en el proceso de adquisición ha sido documentado
ampliamente a partir del estudio en poblaciones diversas de variados aspectos
lingüísticos (Ionin y Zubizarreta 2010).
En
el estudio de la transferencia de la L1 tradicionalmente se ha distinguido
entre la transferencia positiva, que facilita la adquisición de la L2, y la
transferencia negativa, que la inhibe (Odlin 1989).
A
pesar de los avances realizados en la comprensión del fenómeno de la
transferencia, todavía queda mucho camino por recorrer. El estudio de Martínez
González apunta en esa dirección, aportando datos sobre un área gramatical
relativamente poco explorada como es la posesión, que contrasta en este caso en
la L1 y la L2 de los participantes, lo cual induce a la comisión de errores
Los
estudios realizados hasta la fecha indican que los efectos de la L1 sobre la L2
tienden a ser positivos cuando la lengua meta guarda una relación estrecha con
la lengua que el aprendiz ya conoce (p.ej. Ringbom 2007; Ringbom y Jarvis
2011). Así pues podría suponerse que a un hablante de español le resultara más
fácil, por ejemplo, aprender italiano que aprender inglés (Jarvis 2014).
Actualmente,
los teóricos de la adquisición de lenguas generalmente aceptan la idea de que
la influencia entre lenguas juega un papel importante en la adquisición de una
L2, situándose los aspectos gramaticales entre los que más atención han atraído,
si bien la naturaleza y extensión de dicha influencia son todavía objeto de
discusión. Por esa razón, son bienvenidos los estudios que como el de Martínez
González intentan arrojar nueva luz sobre este asunto.
La
segunda cuestión principal que aborda el artículo de Martínez González hace
referencia al papel de la instrucción orientada a combatir las consecuencias
negativas de la influencia entre lenguas. En las últimas décadas se ha venido
restaurando la importancia de la instrucción formal en la adquisición L2. De
hecho, se ha comprobado que la instrucción explícita resulta, por lo general,
más efectiva que la implícita (Norris y Ortega 2000). Así pues, incluso desde
perspectivas generativistas, se admite que, cuando el aprendiz no está expuesto
a abundante evidencia positiva, la transferencia negativa es común y se hace
necesaria la evidencia negativa (en forma, por ejemplo, de correcciones o de
ejercicios que llamen la atención sobre las diferencias entre lenguas a la hora
de armar una estructura gramatical) para restablecer un parámetro. En el caso
de Martínez González, a raíz de los errores encontrados en las muestras de los
participantes, se ha optado acertadamente por un enfoque instructivo centrado
en la forma que persigue aumentar la consciencia de los aprendices sobre las
diferencias entre la L1 y la L2 en la expresión de la posesión, cosa que al
parecer ocurre. Concluye que según el autor, se necesita aún mucha
investigación en el campo para determinar con mayor precisión de qué modo el
aprendizaje de lenguas adicionales puede incrementar la consciencia lingüística
de los aprendices y qué tipos en concreto de consciencia lingüística son más
beneficiosos para el aprendizaje lingüístico.
- Sobre el fenómeno de transferencia en el
aprendizaje y uso de segundas lenguas. Una mirada psicolingüística[7]
Rosa
M. Machón, en su trabajo, se centra en los acercamientos al estudio de la
transferencia desde una perspectiva psicolingüística
y a su vez hace referencia a la
investigación llevada a cabo desde otros paradigmas.
4.1 Trayectorias
de investigación de L1 a L2
Desde una perspectiva psicolingüística, afirma que el
enorme volumen de estudios teóricos y empíricos publicados sobre el tema desde
los años cincuenta puede situarse en algún punto de tres trayectorias
diferentes.
Por una
parte, se ha ido pasando progresivamente desde posturas extremas en lo que
respecta al papel de la transferencia en la adquisición de una L2, hasta una
posición más reconciliadora en la que se reconoce la importancia del fenómeno. Por
otra parte, la investigación en el campo ha ido paulatinamente refinando sus
planteamientos teóricos y sus instrumentos metodológicos, llegando a centrarse
en una explicación del fenómeno centrado en la persona que aprende. Veamos las
etapas que ella propone en su trabajo:
4.1.1
Análisis contrastivo
Según
este paradigma, la transferencia tiene un papel omnipresente en el aprendizaje
de lenguas, llegando a sugerirse que lo que se aprende y cómo se aprende
depende en última instancia de la influencia ejercida por la L1 del aprendiz.
Los contrastivistas, haciendo eco de
la teoría conductista del aprendizaje, postulaban que al aprender una L2, se
tiende a transferir las formas y significados de la L1 (los hábitos ya
adquiridos en dicha lengua). Defendían, además, que la dificultad o facilidad que
se experimente al aprender una determinada L2 es consecuencia directa de las
diferencias o similitudes que existen entre la lengua materna del aprendiz y la
L2. Así, cuando existen similitudes, el aprendiz puede transferir las
estructuras lingüísticas y los patrones culturales de su L1 en su interacción
con hablantes nativos de la L2. Por otro lado, si existen diferencias entre la
L1 y la L2, la transferencia de los hábitos ya adquiridos conducirá a la
dificultad del aprendizaje y, como consecuencia, a errores de
producción/recepción.
Así, al establecer una ecuación entre dificultad o
facilidad de aprendizaje, por una parte, y diferencias o similitudes lingüísticas,
por otra, se establece no sólo una ecuación entre un concepto psicológico y otro
lingüístico, sino también un planteamiento supuestamente explicativo del fenómeno
estudiado en el que no tiene cabida el principal agente del proceso de
aprendizaje. Al contrario, se acredita que la explicación última de la
aparición de transferencia y de las formas que pueda tomar es algo externo al
aprendiz, es decir, las diferencias y similitudes entre la L1 y la L2.
4.1.2
La posición minimalista
Para
el minimalismo no existía influencia de la L1 del aprendiz en la
interiorización de un nuevo sistema lingüístico. Este movimiento pendular fue
el fruto de resultados de investigación tanto teórica como empírica.
Desde
la primera perspectiva, se postuló (Newmark y Reibel, 1968) que la influencia
de la lengua materna en el aprendizaje de una L2 debía conceptualizarse como
una cuestión de ignorancia, y no como resultado de la transferencia negativa (interferencia)
de la L1: el aprendiz recurre a su lengua materna cuando sus recursos de la L2
no le permiten llevar a cabo sus propósitos comunicativos.
Tras
la defensa de la visión innatista de la adquisición de lenguas defendida por
Chomsky (1959), el niño tiene un papel activo en la interiorización de su L1,
en el sentido de que es su propia programación innata para adquirir la lengua
(y no los agentes del entorno que le rodea) la responsable última de su proceso
creativo de interiorización lingüística. Se defendió entonces (Corder, 1967,
1971; Nemser, 1971; Selinker, 1972) que igual papel creativo podía postularse
para el aprendizaje de una L2 (Hipótesis de la Interlengua) el aprendiz crea su
propio sistema lingüístico (su Interlengua) mediante procesos similares o
idénticos (Hipótesis de la Construcción Creativa; véase revisión en Sharwood
Smith, 1994) a los que se aducían como explicación para la adquisición de la
lengua materna. En los estudios de interlengua que adoptaron una perspectiva
más psicolingüística –por ejemplo Corder, 1975, 1976– comienza a postularse la
existencia de estrategias de procesamiento lingüístico. De igual forma, tampoco
podía seguirse defendiendo que la transferencia de los hábitos de la lengua
materna fuesen el fundamento único del aprendizaje de una L2, si bien algunos
autores incluyen la transferencia al dar cuenta de los procesos responsables de
la formación de la Interlengua (Selinker, 1972).
Estos
avances en el plano teórico tuvieron su correlato en los hallazgos de la
abundante e influyente investigación empírica llevada a cabo en la década de
los años sesenta y setenta.
En
estos trabajos se analizó de forma sistemática la producción lingüística de
quienes aprenden una L2 con dos metas principales. En un intento por testar
empíricamente tanto la Hipótesis de la Interlengua como la Hipótesis de la Construcción
Creativa, se persiguió, primero, descubrir los procesos responsables del
desarrollo de la Interlengua y, segundo, ofrecer evidencia empírica del
preconizado paralelismo entre los procesos de adquisición de L1 y L2 (Dulay y Burt,
1974a, 1974b; Bailey, Madden y Krashen, 1974).
En
los primeros resultados se hizo evidente que no todos los errores producidos en
el aprendizaje de lenguas, ni siquiera la mayoría, eran el resultado de la
influencia negativa de la lengua materna del aprendiz. Como consecuencia,
además de la transferencia, existían otros factores subyacentes a la producción
lingüística en una L2 (Dulay, Burt y Krashen, 1982; Richards, 1974), tales como
falsas generalizaciones, aplicación incompleta de reglas o hipercorrecciones.
Estos factores se elevaron a la categoría de procesos subyacentes al desarrollo
de la Interlengua y, por tanto, manifestación del papel activo y creativo del
aprendiz.
Cabe
señalar que la evidencia empírica incitaba a minimizar el papel de la
transferencia, movidos por un interés por dar cuenta de la universalidad del
aprendizaje lingüístico, la investigación se centró sobre todo en dar cumplida
cuenta de los errores no derivados de la L1 (errores intralingüísticos) y, lo
más importante, no se ofreció una explicación alternativa de los errores de
transferencia (errores interlingüísticos) que pudiese suplantar a la
conductista asociada a las tesis contrastivistas.
En
términos de errores, se observó que muchos de los que se producían en el
aprendizaje de lenguas estaban también documentados en los análisis de
producción lingüística de niños en su proceso de adquisición de la lengua
materna. Estos resultados se interpretaron como, primero, evidencia de los
paralelismos entre adquisición de L1 y L2 y, segundo, como muestra una vez más de
la mínima influencia de la transferencia en la interiorización de una L2.
Finalmente,
los estudios sobre desarrollo morfosintáctico que intentaban testar la
Hipótesis de la Costrucción Creativa (véase revisión en Cook, 1993; Dulay et
al, 1982; Ellis, 1994; Gass y Selinker, 1994, van Els et al., 1984) mostraron
de nuevo un paralelismo entre los procesos de adquisición de L1 y L2 en lo que
se refiere a etapas de desarrollo en los aspectos estudiados. Al parecer la
secuencia de desarrollo observada no parecía estar influida por la lengua
materna de los informantes, ya que se detectaron idénticas secuencias para el
aprendizaje del inglés por aprendices de distintas lenguas maternas y similares
etapas para el aprendizaje del inglés y del alemán como L2. Estos hechos
constituyeron una evidencia clave en el desarrollo de las tesis minimalistas
sobre el fenómeno de la transferencia.
En
resumen, la evidencia empírica acumulada produjo un movimiento pendular en
rechazo de las tesis contrastivistas y su suplantación por las tesis
minimalistas, lo que condujo al abandono del estudio de la transferencia en la
agenda de los investigadores. El resultado fue que, movidos por otros intereses
de investigación, los estudiosos dejaron una serie de preguntas abiertas para
la investigación posterior.
4.1.3
Reconceptualización de la transferencia desde un
prisma cognitivo
Con la
investigación llevada a cabo en las dos últimas décadas se ha llegado a una
posición más reconciliadora en lo que respecta al papel jugado por la
transferencia en el aprendizaje de lenguas. De esta manera, la meta de la investigación
ha sido, adentrarse en el estudio del fenómeno en un intento por refinar la
discusión teórica sobre el tema (Kellerman y Sharwood Smith,
1986; Sharwood Smith y Kellerman, 1986) y por sacar a la luz los mecanismos reguladores y
propiciadores de la aparición de transferencia en procesos de
aprendizaje y/o uso de una L2 (Kohn, 1986: 21).
Al
profundizar en la teoría sobre el fenómeno de la transferencia se ha conseguido
superar la confusión inicial entre aprendizaje y uso, llegando a establecer
claras distinciones en lo que respecta al papel de la transferencia en el
procesamiento y almacenamiento de datos lingüísticos, por una parte, y recuperar
el uso de dicha información en tiempo real, por otra parte (véanse distintas
contribuciones en Kellerman y Sharwood Smith, 1986, y en Dechert y Raupach,
1989). Esta es una investigación centrada en el aprendiz, en el sentido de que
el marco teórico en el que se enmarca es el de los procesos subyacentes al
aprendizaje y uso de una L2; es decir, un marco cognitivo.
Conclusiones
En el texto anterior, vimos de
manera puntual y teórica la definición de transferencia y su relación con la
interferencia. Los autores y textos consultados, coinciden en que estos dos
términos tienen directa relación en tanto que la transferencia tiene que ver
con los usos que un hablante nativo hace de su lengua nativa en la adquisición
de una L2 o lengua extranjera y, puede ser ésta una transferencia positiva, si
lo que transfiere ayuda al aprendizaje de la lengua extranjera; o transferencia
negativa, que es ahí cuando se viene a hablar del término interferencia, que
sería cuando los “esquemas” que pasan de una L1 a una L2 dificultan el proceso
de adquisición y aprendizaje de una segunda lengua. Sin embargo, para José
Martín la interferencia no sería exclusivamente una transferencia negativa, él
hace una diferenciación y enuncia lo que no
sería una transferencia citando a Odlín.
También, José Martín hace un
recorrido histórico sobre los estudios que se han llevado a cabo con base en el
tema, a través de la historia y tanto él como otros autores, que para este caso
fue seleccionado el estudio de Rosa M. Machón, enumeran las teorías de mayor
relevancia con respecto al tema.
En un primer momento se habló de un
análisis contrastivo (AC) el cual constituyó la base lingüística sobre la que se asentaba el método
audiolingüe, que a su vez recibía del conductismo la fundamentación teórica
psicológica del aprendizaje lingüístico. Para el conductismo, los hábitos ya
adquiridos o el conocimiento de la L1 son el mayor obstáculo para la
adquisición de los nuevos –L2-, para lo cual se recurre al AC para que de
manera científica de cuenta de la diferencia que haya entre ambas lenguas y así
poder “crear” nuevos hábitos. Sin embargo estos métodos se vinieron abajo con
el generativismo cuando Chomsky (1959) critica la concepción del aprendizaje
lingüístico como un conjunto de hábitos sustentándose en su teoría innatista,
la cual nos permite aprender nuestra lengua materna por la simple exposición a
la misma, ya que tal exposición genera la activación del dispositivo.
Finalmente
después de las diferentes “confrontaciones teóricas”, el papel de la
investigación en el fenómeno de la transferencia entre lenguas queda enmarcado
en el campo cognitivo, ya que se centra en el aprendiz, en sus procesos
subyacentes de aprendizaje y uso de una L2.
Referencias
bibliográficas
- Garau, Maria Juan. (2014). Algunas consideraciones en torno a la influencia de la L1 en la adquisición de aspectos gramaticales de la L2. Revista Nebrija. De lingüística aplicada a la enseñanza de las lenguas Número 17. Universitat de les Illes Balears, Madrid.
- Gil Valdés, María Jesús (2010) Transferencias positiva y negativa en la adquisición de la fonética alemana por estudiantes españoles.
Revista de Filología Alemana, Anejo II, 109-115. Universidad Complutense
de Madrid
- Machón Ruiz, Rosa María. (2001). “Un acercamiento psicolingüístico
al fenómeno de la transferencia en el aprendizaje y uso de segundas lenguas”.
En: Estudios de lingüística. Tendencias y líneas de investigación en adquisición de segundas lenguas. universidad de Alicante. Susana Pastor
Certeros y Ventura Salazar García. Editores.
- Martín Martín, José Miguel (2000). La lengua materna en el aprendizaje de una segunda lengua. Capitulo 5: Transferencia de L1 a L2. Secretariado
de publicaciones, Universidad de Sevilla. España.
- Martín Martín, José Miguel (2004). “Sobre lo contrastivo y el conocimiento lingüístico previo en la enseñanza del español”. En: La competencia lingüística y comunicativa en el aprendizaje del español como lengua extranjera. Editorial Edinumen. Universidad Pablo de Olavide. Sevilla. Páginas 11-2
[1]
http://cvc.cervantes.es/ensenanza/biblioteca_ele/diccio_ele/diccionario/transferencia.htm
[2] Gil
Valdés, María Jesús (2010) Transferencias positiva y negativa en la adquisición
de la fonética alemana por estudiantes españoles.
[3]
Martin (2004)
[4] (Martin
2000)
[5] Las
comillas son del autor
[6] Garau,
Maria Juan. Revista Nebrija. De lingüística aplicada a la enseñanza de las
lenguas Número 17
[7] Machón
Ruiz, Rosa María (2001). Un acercamiento psicolingüístico al fenómeno de la
transferencia en el aprendizaje y uso de segundas lenguas
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Adquisición del lenguaje según Chomsky
Lengua materna y segunda lengua
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