Adquisición de segunda lengua

Transferencia en la adquisición de segunda lengua
                                                                                          Por: Diana Osorio

Introducción
El presente escrito tiene como fin develar algunos aspectos en torno a la adquisición de una segunda lengua. Hace énfasis en el concepto de “transferencia”: ¿Qué es la transferencia y cuál es su relación con la interferencia? Estos serán los aspectos más relevantes de este texto.

Existe mucha información sobre el tema, sin embargo, la mayoría de los autores coinciden en sus teorías al respecto, por eso, se ha hecho una selección de algunas de estas, las cuales logran almacenar la información pertinente y dan cuenta de manera clara cuáles son los aspectos más relevantes que se han tenido en cuenta, a través de la historia, con respecto al tema.

En la primera parte veremos qué es la transferencia y cuál es la relación de la misma con la interferencia, dejando claro el significado de ambos conceptos.

Seguidamente, se realiza una contextualización histórica a la mirada de José Martín, sobre la enseñanza e influencia de la primera lengua o lengua materna (L1) sobre la segunda lengua o lengua extranjera (L2).
Después se hace referencia a los aspectos gramaticales de una L1 que influyen en la adquisición de una L2.

Finalmente, veremos desde una postura psicolingüística, el fenómeno de la transferencia de la L1 a segundas lenguas; a la vez que las diferentes etapas y/o trayectorias de investigación más relevantes que sobre el tema se han hecho.

  1. Transferencia Vs. Interferencia
            Para el Centro Virtual Cervantes[1], la transferencia es el empleo en una lengua de elementos propios de otra lengua (generalmente la lengua materna). En el aprendizaje de una segunda lengua o lengua extranjera, el individuo intenta relacionar la nueva información con sus conocimientos previos y, así, facilitarse la tarea de adquisición. Al recurrir a los conocimientos de la L1 (y de otras lenguas) en la formulación de hipótesis sobre la lengua extranjera en cuestión, pueden producirse procesos de transferencia. Este aprovechamiento de su propio conocimiento del mundo y lingüístico, en particular, constituye una estrategia de aprendizaje y de comunicación, mediante la que se compensan algunas limitaciones en la lengua extranjera (LE).
            Los procesos de transferencia pueden aparecer en cualquier nivel: en el fónico, en el léxico, en el semántico, en el morfosintáctico, en el sociocultural, en el sociolingüístico..., tanto en la producción como en la percepción, tanto en la lengua oral como en la lengua escrita. Una de las manifestaciones más patentes es la transferencia fónica, responsable del denominado acento extranjero.
            Cuando lo que el aprendiz transfiere de su L1 (o de cualquier otra lengua) a la LE es igual o, al menos, suficientemente parecido en ambas lenguas, el resultado del proceso de transferencia es exitoso y en este caso se habla de transferencia positiva; pero, si lo que éste transfiere a la LE no coincide y ocasiona un error, entonces  se habla de transferencia negativa o de interferencia.
            Así, la interferencia serían aquellos errores que se cometen en la L2, supuestamente originados por su contacto con la L1. En estos casos se considera que lo aprendido dificulta lo que se va a aprender.
            Este concepto es manejado por las teoríasconductistas. El proceso puede aparecer cuando los hábitos lingüísticos o culturales son diferentes entre la L1 y la L2. Dado que el aprendiz está tan acostumbrado a emplear, por ejemplo, una determinada estructura gramatical, tiende a emplearla también en la L2, lo que puede resultar en un error; por ejemplo, cuando un anglohablante dice [Soy veinte años].
            Sin embargo, el hecho de que un aspecto sea muy distinto en la L1 y en la L2 no implica, necesariamente, que sea especialmente difícil de aprender. Por otro lado, el que resulte difícil para los aprendices no significa que se vaya a producir interferencia, ya que en estos casos algunos aprendices lo que hacen es evitar el empleo del vocablo, de la estructura léxica, etc.
Podemos hacer referencia también al texto de Gil Valdés[2]., en el cual se hace una diferenciación de estos conceptos desde la fonética específicamente alemana, citando a varios autores para referirse a dichos términos. Para Juhász (1970) "la interferencia se produce cuando, el transvase de la L1 a la L2 es causante de errores, y considera la transferencia por el contrario como algo positivo, dado que si se produce el transvase de la lengua materna a la no materna (L2), se puede obtener como resultado un uso lingüístico correcto. Debido sin embargo a la connotación negativa que ha adquirido el término de interferencia lingüística, hay algunos autores que han decidido servirse del término transferencia, para con ello incluir tanto la parte negativa como positiva del concepto”.
            La interferencia es un término usado en psicolingüística y en el campo del aprendizaje de la LE para referirse a los errores que se cometen de una lengua a otra en el proceso de aprendizaje, pero en la actualidad prefiere usarse el término transferencia por ser éste de una naturaleza más amplia.
            Cabe destacar que lo que más preocupa a los profesores, investigadores lingüistas, alumnos, es la transferencia negativa o interferencia. La mayoría de los autores que hace alusión a la transferencia lo hace con referencia a los ámbitos léxico, semántico y sintáctico de las lenguas, siendo el aspecto fonético el que menos se tiene en cuenta. No obstante, la autora afirma que mientras en el ámbito léxico y semántico, incluso sintáctico, la lengua inglesa es la que favorece la transferencia positiva y negativa; es la lengua materna la que está presente en el ámbito fonético cuando se trata de la transferencia negativa.

2.     Sobre lo contrastivo y el conocimiento lingüístico previo en la enseñanza del español

José Martín[3] hace una contextualización histórica sobre el uso de la L2, sostiene que la valoración de la L1 a la L2 en el aprendizaje de una L2 alcanzó su “cúspide” a mediados del siglo XX bajo la defensa del análisis contrastivo (AC), el cual constituyó la base lingüística sobre la que se asentaba el método audiolingüe, que a su vez recibía del conductismo la fundamentación teórica psicológica del aprendizaje lingüístico. Para el conductismo, los hábitos ya adquiridos o el conocimiento de la L1 son el mayor obstáculo para la adquisición de los nuevos –L2-, para lo cual se recurre al AC para que de manera científica de cuenta de la diferencia que haya entre ambas lenguas y así poder “crear” nuevos hábitos.
            Tanto el conductismo como el AC y el método audiolingüe, se vinieron abajo cuando Chomsky (1959) critica la concepción del aprendizaje lingüístico como un conjunto de hábitos sustentándose en su teoría innatista, la cual nos permite aprender nuestra lengua materna por la simple exposición a la misma, ya que tal exposición genera la activación del dispositivo.
            Poco después se empezó a comprender que en el aprendizaje de una L2 intervienen más factores además de la L1 y, la transferencia de L1 a L2 dejó de tener el papel protagonista y dejó de ser considerada uno de los elementos importantes en el aprendizaje de una L2.
            Las aportaciones empíricas de las últimas décadas, permiten tener más luz sobre la transferencia. El autor cita a Odlin (1989:27) “la transferencia es la influencia que resulta de las similitudes y diferencias entre la lengua meta y cualquier otra lengua previamente (y quizás imperfectamente) adquirida”. Dado las investigaciones realizados durante los ochentas, no cabe duda de la influencia que ejerce la lengua materna en la adquisición de una L2 en los niveles fónicos (siendo éste el nivel en que la transferencia es más evidente y admitida, hasta el punto de afirmar que la L1 de los aprendices es la clave para predecir el cómo los evaluarán los hablantes nativos), morfosintáctico, léxico y pragmático.
            Pero ¿cómo actúa la transferencia de la L1 del aprendiz? Cita a Zobl (1982) quien encuentra dos efectos generales de la transferencia en la L1, por un lado, la velocidad a la que se atraviesa una secuencia de desarrollo y, el número de estructuras en tales secuencias. Así la L1 puede acelerar o impedir la travesía de la secuencia de desarrollo. Lo que significa que cuando una forma de la L1 es similar o coincide con una forma de desarrollo dentro de una secuencia, el aprendiz tiende a persistir en ella y, por tanto su aprendizaje puede ser frenado. Mientras que cuando la forma de L1 coincide con la forma de L2, el proceso de aprendizaje se ve acelerado, llegando a desaparecer, incluso, las fases intermedias. Así pues, en el progreso de la L1, la transferencia opera en conjunción con principios naturales de desarrollo (Kellerman 1984).
            Para el autor, la transferencia es clave en el aprendizaje de una L2, pero este proceso no es sencillo ni lineal, pues además actúa en conjunción con otros factores, de carácter interlingüístico, unos de naturaleza sociocultural y psicológica, y otros que imponen restricciones en los efectos de la misma.

2.1  Transferencia de L1 a L2[4]
            El término transferencia asociado a la piscología conductista, implica un proceso descrito como “el uso subconsciente, no controlado y automático de conductas aprendidas en el pasado al tratar de producir respuestas nuevas”[5]. Estos autores que admiten que la transferencia puede ser positiva o negativa, prefieren, sin embargo hablar del fenómeno en términos de errores intralingüísticos, considerando que es conveniente hacer la distinción entre proceso y producto, equivalente a la distinción entre descripción y explicación, en la misma línea que separa aprendizaje de comunicación.
            Es claro, que la L1 va mucho más allá de los errores. Tampoco parece acertado el hecho de que la interferencia se pueda equiparar a transferencia negativa. Para hacer referencia a lo que no es la transferencia, el autor cita a Odlin:
  • No es simplemente una consecuencia de la formación de hábitos. No se trata de acabar con hábitos antiguos (los de L1) para formar hábitos nuevos (los de L2), es obvio que los hábitos antiguos persistirán.
  • No es simplemente interferencia. Ésta es sinónimo de transferencia negativa; en la transferencia, sin embargo, también se produce transferencia positiva.
  • No es simplemente el recurso a la lengua nativa, como Krashen había dicho (1983:148). Para este autor la transferencia es lo que resulta luego de recurrir a la lengua materna cuando falta el conocimiento necesario de la L2, y así el uso de la regla de la L1 no es verdadero progreso, sino una simple estrategia de producción que no ayuda a la adquisición.
            Para Odlin, la transferencia es la influencia que resulta de las similitudes y diferencias entre la lengua meta y cualquier otra lengua que se haya adquirido con anterioridad (y quizás de manera imperfecta).
            Para la psicología cognoscitiva, sin embargo, la transferencia es una estrategia o procedimiento de resolución de problemas en la toma de decisiones, la cual se manifiesta en la activación del conocimiento de L1 en diferentes niveles de consciencia y del conocimiento altamente automatizado de L1 en ausencia de control consciente.

  1. Sobre la influencia de la L1 en la adquisición de aspectos gramaticales de la L2[6]

          En su reseña, la autora se centra en el artículo de Martínez González sobre la adquisición de la posesión gramatical en estudiantes de español L2 de habla inglesa. En ella, pretende presentar una reflexión más amplia sobre la influencia de la L1 en la adquisición de una L2 y sobre el papel que la instrucción formal puede jugar a la hora de minimizar las posibles consecuencias negativas de dicha influencia. El fenómeno de la influencia entre lenguas, o transferencia, en el proceso de adquisición ha sido documentado ampliamente a partir del estudio en poblaciones diversas de variados aspectos lingüísticos (Ionin y Zubizarreta 2010).
          En el estudio de la transferencia de la L1 tradicionalmente se ha distinguido entre la transferencia positiva, que facilita la adquisición de la L2, y la transferencia negativa, que la inhibe (Odlin 1989).
          A pesar de los avances realizados en la comprensión del fenómeno de la transferencia, todavía queda mucho camino por recorrer. El estudio de Martínez González apunta en esa dirección, aportando datos sobre un área gramatical relativamente poco explorada como es la posesión, que contrasta en este caso en la L1 y la L2 de los participantes, lo cual induce a la comisión de errores
          Los estudios realizados hasta la fecha indican que los efectos de la L1 sobre la L2 tienden a ser positivos cuando la lengua meta guarda una relación estrecha con la lengua que el aprendiz ya conoce (p.ej. Ringbom 2007; Ringbom y Jarvis 2011). Así pues podría suponerse que a un hablante de español le resultara más fácil, por ejemplo, aprender italiano que aprender inglés (Jarvis 2014).
          Actualmente, los teóricos de la adquisición de lenguas generalmente aceptan la idea de que la influencia entre lenguas juega un papel importante en la adquisición de una L2, situándose los aspectos gramaticales entre los que más atención han atraído, si bien la naturaleza y extensión de dicha influencia son todavía objeto de discusión. Por esa razón, son bienvenidos los estudios que como el de Martínez González intentan arrojar nueva luz sobre este asunto.
          La segunda cuestión principal que aborda el artículo de Martínez González hace referencia al papel de la instrucción orientada a combatir las consecuencias negativas de la influencia entre lenguas. En las últimas décadas se ha venido restaurando la importancia de la instrucción formal en la adquisición L2. De hecho, se ha comprobado que la instrucción explícita resulta, por lo general, más efectiva que la implícita (Norris y Ortega 2000). Así pues, incluso desde perspectivas generativistas, se admite que, cuando el aprendiz no está expuesto a abundante evidencia positiva, la transferencia negativa es común y se hace necesaria la evidencia negativa (en forma, por ejemplo, de correcciones o de ejercicios que llamen la atención sobre las diferencias entre lenguas a la hora de armar una estructura gramatical) para restablecer un parámetro. En el caso de Martínez González, a raíz de los errores encontrados en las muestras de los participantes, se ha optado acertadamente por un enfoque instructivo centrado en la forma que persigue aumentar la consciencia de los aprendices sobre las diferencias entre la L1 y la L2 en la expresión de la posesión, cosa que al parecer ocurre. Concluye que según el autor, se necesita aún mucha investigación en el campo para determinar con mayor precisión de qué modo el aprendizaje de lenguas adicionales puede incrementar la consciencia lingüística de los aprendices y qué tipos en concreto de consciencia lingüística son más beneficiosos para el aprendizaje lingüístico.
                                           
  1. Sobre el fenómeno de transferencia en el aprendizaje y uso de segundas lenguas. Una mirada psicolingüística[7]

            Rosa M. Machón, en su trabajo, se centra en los acercamientos al estudio de la transferencia desde una  perspectiva psicolingüística y a su vez  hace referencia a la investigación llevada a cabo desde otros paradigmas.

4.1  Trayectorias de investigación de L1 a L2
Desde una perspectiva psicolingüística, afirma que el enorme volumen de estudios teóricos y empíricos publicados sobre el tema desde los años cincuenta puede situarse en algún punto de tres trayectorias diferentes.
            Por una parte, se ha ido pasando progresivamente desde posturas extremas en lo que respecta al papel de la transferencia en la adquisición de una L2, hasta una posición más reconciliadora en la que se reconoce la importancia del fenómeno. Por otra parte, la investigación en el campo ha ido paulatinamente refinando sus planteamientos teóricos y sus instrumentos metodológicos, llegando a centrarse en una explicación del fenómeno centrado en la persona que aprende. Veamos las etapas que ella propone en su trabajo:

4.1.1        Análisis contrastivo
            Según este paradigma, la transferencia tiene un papel omnipresente en el aprendizaje de lenguas, llegando a sugerirse que lo que se aprende y cómo se aprende depende en última instancia de la influencia ejercida por la L1 del aprendiz.
            Los contrastivistas, haciendo eco de la teoría conductista del aprendizaje, postulaban que al aprender una L2, se tiende a transferir las formas y significados de la L1 (los hábitos ya adquiridos en dicha lengua). Defendían, además, que la dificultad o facilidad que se experimente al aprender una determinada L2 es consecuencia directa de las diferencias o similitudes que existen entre la lengua materna del aprendiz y la L2. Así, cuando existen similitudes, el aprendiz puede transferir las estructuras lingüísticas y los patrones culturales de su L1 en su interacción con hablantes nativos de la L2. Por otro lado, si existen diferencias entre la L1 y la L2, la transferencia de los hábitos ya adquiridos conducirá a la dificultad del aprendizaje y, como consecuencia, a errores de producción/recepción.
            Así, al establecer una ecuación entre dificultad o facilidad de aprendizaje, por una parte, y diferencias o similitudes lingüísticas, por otra, se establece no sólo una ecuación entre un concepto psicológico y otro lingüístico, sino también un planteamiento supuestamente explicativo del fenómeno estudiado en el que no tiene cabida el principal agente del proceso de aprendizaje. Al contrario, se acredita que la explicación última de la aparición de transferencia y de las formas que pueda tomar es algo externo al aprendiz, es decir, las diferencias y similitudes entre la L1 y la L2.

4.1.2        La posición minimalista
            Para el minimalismo no existía influencia de la L1 del aprendiz en la interiorización de un nuevo sistema lingüístico. Este movimiento pendular fue el fruto de resultados de investigación tanto teórica como empírica.
            Desde la primera perspectiva, se postuló (Newmark y Reibel, 1968) que la influencia de la lengua materna en el aprendizaje de una L2 debía conceptualizarse como una cuestión de ignorancia, y no como resultado de la transferencia negativa (interferencia) de la L1: el aprendiz recurre a su lengua materna cuando sus recursos de la L2 no le permiten llevar a cabo sus propósitos comunicativos.
            Tras la defensa de la visión innatista de la adquisición de lenguas defendida por Chomsky (1959), el niño tiene un papel activo en la interiorización de su L1, en el sentido de que es su propia programación innata para adquirir la lengua (y no los agentes del entorno que le rodea) la responsable última de su proceso creativo de interiorización lingüística. Se defendió entonces (Corder, 1967, 1971; Nemser, 1971; Selinker, 1972) que igual papel creativo podía postularse para el aprendizaje de una L2 (Hipótesis de la Interlengua) el aprendiz crea su propio sistema lingüístico (su Interlengua) mediante procesos similares o idénticos (Hipótesis de la Construcción Creativa; véase revisión en Sharwood Smith, 1994) a los que se aducían como explicación para la adquisición de la lengua materna. En los estudios de interlengua que adoptaron una perspectiva más psicolingüística –por ejemplo Corder, 1975, 1976– comienza a postularse la existencia de estrategias de procesamiento lingüístico. De igual forma, tampoco podía seguirse defendiendo que la transferencia de los hábitos de la lengua materna fuesen el fundamento único del aprendizaje de una L2, si bien algunos autores incluyen la transferencia al dar cuenta de los procesos responsables de la formación de la Interlengua (Selinker, 1972).
            Estos avances en el plano teórico tuvieron su correlato en los hallazgos de la abundante e influyente investigación empírica llevada a cabo en la década de los años sesenta y setenta.
            En estos trabajos se analizó de forma sistemática la producción lingüística de quienes aprenden una L2 con dos metas principales. En un intento por testar empíricamente tanto la Hipótesis de la Interlengua como la Hipótesis de la Construcción Creativa, se persiguió, primero, descubrir los procesos responsables del desarrollo de la Interlengua y, segundo, ofrecer evidencia empírica del preconizado paralelismo entre los procesos de adquisición de L1 y L2 (Dulay y Burt, 1974a, 1974b; Bailey, Madden y Krashen, 1974).
            En los primeros resultados se hizo evidente que no todos los errores producidos en el aprendizaje de lenguas, ni siquiera la mayoría, eran el resultado de la influencia negativa de la lengua materna del aprendiz. Como consecuencia, además de la transferencia, existían otros factores subyacentes a la producción lingüística en una L2 (Dulay, Burt y Krashen, 1982; Richards, 1974), tales como falsas generalizaciones, aplicación incompleta de reglas o hipercorrecciones. Estos factores se elevaron a la categoría de procesos subyacentes al desarrollo de la Interlengua y, por tanto, manifestación del papel activo y creativo del aprendiz.
            Cabe señalar que la evidencia empírica incitaba a minimizar el papel de la transferencia, movidos por un interés por dar cuenta de la universalidad del aprendizaje lingüístico, la investigación se centró sobre todo en dar cumplida cuenta de los errores no derivados de la L1 (errores intralingüísticos) y, lo más importante, no se ofreció una explicación alternativa de los errores de transferencia (errores interlingüísticos) que pudiese suplantar a la conductista asociada a las tesis contrastivistas.
            En términos de errores, se observó que muchos de los que se producían en el aprendizaje de lenguas estaban también documentados en los análisis de producción lingüística de niños en su proceso de adquisición de la lengua materna. Estos resultados se interpretaron como, primero, evidencia de los paralelismos entre adquisición de L1 y L2 y, segundo, como muestra una vez más de la mínima influencia de la transferencia en la interiorización de una L2.
            Finalmente, los estudios sobre desarrollo morfosintáctico que intentaban testar la Hipótesis de la Costrucción Creativa (véase revisión en Cook, 1993; Dulay et al, 1982; Ellis, 1994; Gass y Selinker, 1994, van Els et al., 1984) mostraron de nuevo un paralelismo entre los procesos de adquisición de L1 y L2 en lo que se refiere a etapas de desarrollo en los aspectos estudiados. Al parecer la secuencia de desarrollo observada no parecía estar influida por la lengua materna de los informantes, ya que se detectaron idénticas secuencias para el aprendizaje del inglés por aprendices de distintas lenguas maternas y similares etapas para el aprendizaje del inglés y del alemán como L2. Estos hechos constituyeron una evidencia clave en el desarrollo de las tesis minimalistas sobre el fenómeno de la transferencia.
            En resumen, la evidencia empírica acumulada produjo un movimiento pendular en rechazo de las tesis contrastivistas y su suplantación por las tesis minimalistas, lo que condujo al abandono del estudio de la transferencia en la agenda de los investigadores. El resultado fue que, movidos por otros intereses de investigación, los estudiosos dejaron una serie de preguntas abiertas para la investigación posterior.

4.1.3        Reconceptualización de la transferencia desde un prisma cognitivo
            Con la investigación llevada a cabo en las dos últimas décadas se ha llegado a una posición más reconciliadora en lo que respecta al papel jugado por la transferencia en el aprendizaje de lenguas. De esta manera, la meta de la investigación ha sido, adentrarse en el estudio del fenómeno en un intento por refinar la discusión teórica sobre el tema (Kellerman y Sharwood Smith, 1986; Sharwood Smith y Kellerman, 1986) y por sacar a la luz los mecanismos reguladores y propiciadores de la aparición de transferencia en procesos de aprendizaje y/o uso de una L2 (Kohn, 1986: 21).
            Al profundizar en la teoría sobre el fenómeno de la transferencia se ha conseguido superar la confusión inicial entre aprendizaje y uso, llegando a establecer claras distinciones en lo que respecta al papel de la transferencia en el procesamiento y almacenamiento de datos lingüísticos, por una parte, y recuperar el uso de dicha información en tiempo real, por otra parte (véanse distintas contribuciones en Kellerman y Sharwood Smith, 1986, y en Dechert y Raupach, 1989). Esta es una investigación centrada en el aprendiz, en el sentido de que el marco teórico en el que se enmarca es el de los procesos subyacentes al aprendizaje y uso de una L2; es decir, un marco cognitivo.

Conclusiones
            En el texto anterior, vimos de manera puntual y teórica la definición de transferencia y su relación con la interferencia. Los autores y textos consultados, coinciden en que estos dos términos tienen directa relación en tanto que la transferencia tiene que ver con los usos que un hablante nativo hace de su lengua nativa en la adquisición de una L2 o lengua extranjera y, puede ser ésta una transferencia positiva, si lo que transfiere ayuda al aprendizaje de la lengua extranjera; o transferencia negativa, que es ahí cuando se viene a hablar del término interferencia, que sería cuando los “esquemas” que pasan de una L1 a una L2 dificultan el proceso de adquisición y aprendizaje de una segunda lengua. Sin embargo, para José Martín la interferencia no sería exclusivamente una transferencia negativa, él hace una diferenciación y enuncia lo que no sería una transferencia citando a Odlín.
            También, José Martín hace un recorrido histórico sobre los estudios que se han llevado a cabo con base en el tema, a través de la historia y tanto él como otros autores, que para este caso fue seleccionado el estudio de Rosa M. Machón, enumeran las teorías de mayor relevancia con respecto al tema.
            En un primer momento se habló de un análisis contrastivo (AC) el cual constituyó la base lingüística sobre la que se asentaba el método audiolingüe, que a su vez recibía del conductismo la fundamentación teórica psicológica del aprendizaje lingüístico. Para el conductismo, los hábitos ya adquiridos o el conocimiento de la L1 son el mayor obstáculo para la adquisición de los nuevos –L2-, para lo cual se recurre al AC para que de manera científica de cuenta de la diferencia que haya entre ambas lenguas y así poder “crear” nuevos hábitos. Sin embargo estos métodos se vinieron abajo con el generativismo cuando Chomsky (1959) critica la concepción del aprendizaje lingüístico como un conjunto de hábitos sustentándose en su teoría innatista, la cual nos permite aprender nuestra lengua materna por la simple exposición a la misma, ya que tal exposición genera la activación del dispositivo.
            Finalmente después de las diferentes “confrontaciones teóricas”, el papel de la investigación en el fenómeno de la transferencia entre lenguas queda enmarcado en el campo cognitivo, ya que se centra en el aprendiz, en sus procesos subyacentes de aprendizaje y uso de una L2.

Referencias bibliográficas




[1] http://cvc.cervantes.es/ensenanza/biblioteca_ele/diccio_ele/diccionario/transferencia.htm
[2] Gil Valdés, María Jesús (2010) Transferencias positiva y negativa en la adquisición de la fonética alemana por estudiantes españoles.
[3] Martin (2004)
[4] (Martin 2000)
[5] Las comillas son del autor
[6] Garau, Maria Juan. Revista Nebrija. De lingüística aplicada a la enseñanza de las lenguas Número 17
[7] Machón Ruiz, Rosa María (2001). Un acercamiento psicolingüístico al fenómeno de la transferencia en el aprendizaje y uso de segundas lenguas
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Adquisición del lenguaje según Chomsky



Lengua materna y segunda lengua



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