La lengua: Fenómeno de
exclusión e identidad
"Saussure define la lengua como un "hecho social", un producto social de la facultad del lenguaje y un conjunto de convenciones, adoptadas por la comunidad, para permitir el ejercicio de la facultad lingüística entre los individuos"
Resumen: El siguiente texto es un análisis crítico
reflexivo sobre la influencia que tiene lo político y económico en los actos
lingüísticos, particularmente en Suramérica. En él, se trata de ver la incidencia e importancia
del lenguaje como patrimonio histórico-cultural y “herramienta” de exclusión, tomando
como ejemplo el quechua como “la lengua del sur americano”. En una primera
parte se introduce el tema desde lo reflexivo, luego se pasa a teorizar aclarando algunos términos, para
concluir con la defensa de la lengua como patrimonio y fenómeno de identidad
cultural.
Palabras claves: política, identidad cultural,
lengua, exclusión, quechua.
A
pesar de haber hecho estudios y lecturas en torno al lenguaje, ésta es la
primera vez que estudiamos la lengua desde lo político. Si bien el pensar
sobre las normas que día a día cambian en la RAE -por razones que hasta ahora desconocíamos-, ignorábamos el hecho contundente de cómo la lengua ejerce tanta influencia política y a su
vez, económica, en los diferentes países y culturas.
En
Colombia por ejemplo se hablan alrededor de 65 lenguas aborígenes y es más
frecuente -no en gran número- ver indígenas en las grandes ciudades que van a
la universidad y se profesionalizan. No obstante, esta cultura sigue siendo un
emblema de nuestros antepasados, lo que nos recuerda de dónde venimos y, por
tanto, el respeto bien merecido que se les tiene.
Aunque encontrar grupos de familias o pequeñas sociedades de indígenas tiene su localización específica en algunos puntos estratégicos del país -y decimos estratégicos porque es donde hay más turismo- también en el interior podemos encontrar pequeños grupos indígenas. Mencionaremos los grupos por familias lingüísticas, según tribu y hábitat.
Chibcha
- Arahuacos: Sierra Nevada de Sant Marta
- Tairona: Sierra Nevada de Santa Marta
- Muiscas: Región Central Andina
- Tunebos: Casanare
- Andaquíes: Caquetá
- Pastos y quillacingas: Sur del País
- Guambianos y Paeces: Cauca
- Turbacos, calamares, sinúes: Costa Atlántica
- Quimbayas: cordillera centra
- Pijaos: Tolima, Antiguo Caldas
- Muzos y panchetes: Tierras de Santander, Boyacá y Cundinamarca
- Calimas: Valle del Cauca
- Motilones: Norte de Santander
- Chocoes: costa Pacífica
- Guahíbos: Llanos Orientales
- Wayus o Guajiros: Guajira
- Piapocos: bajo Guaviare
- icunas: Amazonas

Si bien Colombia es un país bastante poblado, una gran parte de él es conformado por grupos indígenas y hay una variación lingüística bastante importante, inclusive en las capitales.[1] Ahora, teniendo en cuenta la variedad lingüística que hay todo un país, ¿cómo es posible ignorar su riqueza y contrario a ésto, por cuestiones político-económicas, la lengua se vuelva una “herramienta” de exclusión social?
Para
tratar de responder a este cuestionamiento adentrémonos primero en la
explicación teórica de este fenómeno.
¿Qué
es la política lingüística?
La
glotopolítica, como campo de reflexión, tiene que ver con las intervenciones del
espacio lingüístico: el lenguaje interviene en todos los procesos sociales. El
campo de la política lingüística se constituye a partir de la década del cincuenta porque influye en el ámbito educativo (2014).
Tanto
el ruso como el inglés son lenguas que se han ido expandiendo con el fin de ser
lenguas mundiales. La política en lingüística es la que define cuáles lenguas
son perpetuadas o cuáles no. En la glotopolítica existe una planeación del
espacio lingüístico; los estudios glotopolíticos son los que se encargan de
“ver” qué lenguas desaparecen, que lenguas continúan y si no, qué necesitan
éstas para ser perpetuadas.
Para Calvet (2012); por ejemplo, la política lingüística analiza las acciones sobre la lengua (el
corpus), fijación de una escritura, elaboración de glosarios, etc., mientras
que el planeamiento lingüístico se encarga de diseñar “programas” que cumplan
con las políticas lingüísticas; es decir, responde a demandas o requerimientos sociales. La
glotopolítica estudia las diversas formas en que una sociedad hace uso del
lenguaje, puede considerar diferentes temporalidades: larga duración, duración
media y coyuntura.
Para
Chantal (2012) lo político es un conflicto de luchas y la política un conjunto de
prácticas sobre el cual se establece un orden.
Las
lenguas son recursos económicos. El plurilingüismo tiene valor porque requiere,
en alguna medida, de la Lengua, es un componente de la gestión económica eficaz
de los recursos humanos (sobre todo de los inmigrantes) y un generador de
plusvalía.
Etapas
del campo disciplinario
El poder por las políticas lingüísticas surge a partir de 2 procesos políticos:
El poder por las políticas lingüísticas surge a partir de 2 procesos políticos:
·
Dimensión del mundo operada en Yalta por las
potencias vencedoras de la segunda guerra mundial.
· Procesos de descolonización en el espacio de
los imperios de viejo tipo.
Diversidad
lingüística
Diglosia:
situación de convivencia de 2 variedades lingüísticas en el seno de una misma
población o territorio, donde uno de los idiomas tiene un estatus de prestigio
y uso oficial (normativo). Si hay más de dos lenguas se le llama poli o
multiglosia. La lengua superior es la que
corresponde a la sociedad más “avanzada”; sin embargo, las decisiones con
relación a las lenguas están atravesadas por la política.
ü Primera
etapa: Delimita problemas, objetivos y metodologías, a partir de
emprendimientos concretos de planificación lingüística, y señala el espacio de
la Lengua como lugar de conflicto en donde se expresa lo político.
ü Segunda
etapa: Primeros años de la década de los años setenta, hasta mediados de los ochenta.
La defensa de las lenguas minoritarias
es progresiva
Plantea
la problemática de las lenguas regionales por una historización de las
políticas lingüísticas, por la discusión y elaboración de conceptos centrales
de la glotopolítica y por la puesta en marcha de procesos de planificación
lingüística exitosos en zonas
desarrolladas económicamente.
En
la lengua, el que se ubica en la cabeza, es el país que tiene mayor poder
económico.
En
su texto “La lengua es la patria”
Arnoux (2007), aclara que las políticas lingüísticas respecto del español, no son
encaradas por los países hispanoamericanos sino por España, que lo hace obviamente, en función de sus intereses nacionales y los de la integración de
la que forma parte.
Por
razones políticas y económicas, el inglés ha venido a ser la lengua universal.
Pero ésta se ha transformado con frecuencia en una lengua vehicular, una lengua
franca que no permite esa profunda comunicación a la que aludía anteriormente.
El español, por su riqueza lingüística y cultural, por su extensión geográfica,
acorde con la multiplicidad de pueblos hispanos e hispanoamericanos que lo
hablan, parece situarse en mejor posición frente a un porvenir mundial muy
incierto. [Agustín Redondo, Presidente de la Asociación Internacional de
Hispanistas, Zacatecas.]
Situación actual
Las
lenguas nacen y permanecen libres e iguales de derechos.
El
fenómeno multilingüe en Sudamérica es un fenómeno precolonial, el
Tahuantinsuyo, era imperio de los cuatro puntos cardinales que abarcaba desde
el sur de Colombia hasta el norte de Chile y Argentina y comprendía gran parte
de los actuales territorios de Ecuador Bolivia y Perú.
Los
incas (señor o alteza en quechua), poseían 3 lenguas distintas: el
protoquechua, el protoaru y el protopuquina, después entendidas como
quechua, aymara y el puquina.
Después
de la colonización, en el fenómeno lingüístico surgió una interacción entre los
hablantes de la lengua A (el castellano o español) y los hablantes de la lengua
B (la aborigen y, especialmente, la quechua. Apareciendo además una nueva
categoría tanto en A como en B, es decir,
el grupo AB, o sea el de los bilingües.
Desde
hace pocos años se difunde y acepta la pluriculturalidad y el multilingüismo en
nuestros países. En la etapa colonial y republicana surge un proyecto a fin de
modelar la sociedad; sin embargo, la Lengua se concibe allí para el beneficio
de una imagen unitaria en lo político, cultural e idiomático. El sector sin
acceso al poder renunciaría a ella; es decir, los que no hablaban el español y
los analfabetas, quedaban excluidos del proyecto nacional.
Se
marca una gran diferencia entre el castellano (Lengua) y el quechua (dialecto).
A ésto, Wölck (2012) sustentó la pertinencia de distinguir entre una modalidad de
“lengua 1” o “etno-cultural” y una “lengua 2” o “socio-política”: La Lengua 1
es la pre estandarizada u oral, posee un sistema gramatical completo, su
estructura común no aparece en una sola forma, no es entidad glotopolítica; sin
embargo, a menudo puede ser multinacional, como el quechua, que se habla desde
el sur de Colombia hasta el norte de Argentina. Y la lengua 2 que es
sociopolítica, estandarizada, posee código escrito.
En
marzo de 1972 se oficializa el quechua en la Ley General de Educación y en junio de 1972 se declara la política de educación bilingüe; sin embargo, la ley que
decretó la oficialización del quechua sólo se implementó hasta 1977.
De esta manera, la ley general de educación interpreta la educación bilingüe como un mero
sistema suplementario para castellanizar a los hablantes de otras lenguas del
país y se define como una enseñanza bilingüe y bicultural al mismo tiempo. Ésta, abandona el recinto intraescolar y concibe la idea del núcleo escolar o
“ciudad educativa”, involucrando todo un contexto.
Lengua: manejo político-social
La Asamblea Constituyente inscribió en la nueva carta constitucional el derecho de los hablantes de otras lenguas distintas
que el español a que se respete su patrimonio cultural y su acceso a la
educación por la vía de la lengua materna; pero al declarar que el español es
la lengua de la república peruana, por el principio de ordenamiento jurídico,
deja sin efecto la ley que oficializó el quechua y, en ese sentido, debe
entenderse que el gobierno ha abandonado un proyecto que representaba un caso
singular de planeamiento iniciado por la autoridad gubernamental, a fin de
redistribuir el poder de la palabra y la capacidad de comunicarse y ser
escuchado, en un país donde millones sólo han podido oír pero no hablar y ser
escuchados a lo largo de la historia…
Las
variedades lingüísticas son producto de las migraciones, mientras mayor sea el
tiempo que los pueblos están separados y cuanto mayor sea la distancia entre ellos,
mayor va a ser la divergencia lingüística. Este fenómeno no sólo está presente
en el continente americano con las lenguas indígenas sino que lo mismo ocurre
en Europa.
Entonces,
¿por qué una lengua como el quechua que se habla en casi todo el continente
suramericano, pasa a ser vista como un dialecto convirtiéndose, para quienes no
hablan, la “segunda lengua” (el español) como un fenómeno de exclusión? veamos
algunas definiciones de dialecto halladas en el texto de Arnoux (2012):
- Para Sapir es “una forma de habla que no
es suficientemente distinta de otra para ser incomprensible para hablantes
de ésa”;
- Para Lehmann: “formas de habla con
inteligibilidad mutua”.
- Para Bloomfield :“disturbios en la
comunicación”
- Para Saussure: los dialectos tienen “sólo un grado menor de divergencia”
entre sí.
- Para la RAE: “Sistema lingüístico
derivado de otro, normalmente con una concreta limitación geográfica, pero
sin diferenciación suficiente frente a otros de origen común.”
- Para Calvet un dialecto no es más que
una lengua vencida y una lengua es un dialecto que ha triunfado a nivel
político y debe tener ciertos factores que hagan que la lengua sea
vehicular: Factor geográfico, factor urbano, factor económico, factor
religioso, factor militar y factor político.
Según
estas definiciones el quechua no sería un dialecto sino una lengua y bastante
importante, ya que es una lengua totalmente independiente, es la lengua origen
de un gran número de indígenas y por tanto es patrimonio cultural de la riqueza
lingüística del sur de América.
Sin
embargo, y retomando la definición que usa Calvet, aunque el quechua se habla
en Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Ecuador y Perú, al momento de decidir
cuál entre todas estas variedades es la lengua central y cuáles son los
dialectos, va a primar el poder político y económico de los grupos.
Actualmente vivimos la imposición (en un contexto imperialista) de unas pocas lenguas, particularmente
el inglés y el castellano, que ya empezaron a expandirse enormemente a partir
de 1492, fecha de la llegada de los europeos a América y del inicio del mayor genocidio
y saqueo en 6.000 años de historia escrita. No es casualidad que las lenguas en
riesgo de desaparición sean las de las comunidades más oprimidas
económicamente: la realidad político-económica condiciona a la realidad lingüística.[2]
Para
los hablantes de una lengua es “frustrante” desechar o ignorar una lengua
materna sólo porque no es la lengua normativa. Para los docentes de lengua la
tarea se complejiza aún más cuando un día se enseña algo y al otro, la norma
cambia; nada más arbitrario que en los años 60 se mandaba a la hoguera a quien
escribiera dio sin tilde en la o (dió) y hoy en día se manda a la hoguera si se
la pones, y así todos los días con algo nuevo y más que nuevo indeciso hoy se
dice o escribe de una forma, mañana de otra y pasado mañana se vuelve a como se
hacía en un comienzo. Pero aunque la Real Academia Española, "fije"
lo que no se puede fijar, porque es algo dinámico, a las lenguas las construye el
pueblo, no son cosas puras, nacen de cambios progresivos y del contacto con
otras lenguas, por lo que la norma en ciencia lingüística, es la repetición de
modelos en una comunidad dada, lo que en ella es costumbre o tradición” bueno y
malo son conceptos morales, no lingüísticos.[3]
Variaciones lingüísticas, ¿un fenómeno
de identidad o de exclusión?
Retomando
la gran variedad lingüística que puede surgir en una cultura o un país -específicamente hablando- en Colombia se han popularizado ciertas características lingüísticas
particulares, que identifican a un paisa[4]no sólo como un habitante de una ciudad específica sino como colombiano.
En
la década de los 80, surgió en la ciudad de Medellín[5] en las comunas de barrios más populares y centros penitenciarios de la ciudad
un fenómeno lingüístico que se fue popularizando a tal punto que éste ya se
habla y comprende en casi todo el país.
Así,
lo que surgió como un fenómeno vulgar se volvió “símbolo” de identidad lingüística.
El “parlache”
se fue estableciendo en la cultura colombiana, a través de los medios de comunicación
que le dieron y siguen dando espacio. Lo que inicialmente se definió como "modo
de hablar de las juventudes”, el lenguaje de las esquinas de los barrios
populares y de los arrabales, comenzó a entrar dentro de los ambientes
académicos de las grandes universidades, los medios de comunicación social, las
expresiones culturales y artísticas.
La
oposición intelectual de muchos académicos que lo definen como un lenguaje
ordinario y sin clase, no bastó para detener un fenómeno lingüístico con claro
sentido sociológico. El parlache, al ser un modo de expresión de un mundo
social marginal, lo es también de una generación: el parlache es evidentemente
juvenil y este elemento fue preponderante en su difusión. “Sólo los jóvenes
pueden entender a los jóvenes”, es una expresión de la filosofía juvenil
popular y dicha expresión tiene su razón de ser.
El parlache es un acto de rebeldía, un fenómeno que puede ser comparado a los procesos que vivieron expresiones musicales como el Punk o el Hip Hop. Une a los muchachos en un solo lenguaje, un lenguaje hermético y hermenéutico que sólo ellos pueden entender y en donde están excluidos profesores, padres de familia, autoridades y en general aquellos cuyo mundo representa autoritarismo, incomprensión y otras cosas que hacen sentir al joven al margen.
En
dicho espejo se refleja entonces el muchacho de la clase media y alta. Si el
muchacho de los barrios populares utiliza el parlache como medio de expresión y
protesta ante un mundo social excluyente, el muchacho de las clases medias lo
hace a su manera para protestar ante una sociedad que de alguna manera lo deja
solitario (padres de familia muy ocupados para sus hijos, profesores
indiferentes ante sus inquietudes, amigos materialistas).
Sin
embargo, tanto escritores como Alonso Salazar, con su obra: “No nacimos pa´ semilla”
y directores de cine como Víctor Gaviria, con su película “Rodrigo D. NoFuturo”, fueron los pioneros en el salto del parlache al panorama nacional.
Desde ahí comenzó una ola de popularización del parlache, ahora es común que en
casi todo el país se hable, entienda y difunda este modismo.
Los
colombianos se identifican con él, tanto dentro como fuera del país. Esta
jerga popular se ha vuelto patrimonio de su cultura y ha llegado a
convertirse en parte de su propia identidad y quienes no “entiendan” este
fenómeno dentro de un contexto marcado en la violencia de los años 80, queda
excluido, así como quien estuviese en Francia sin saber hablar el francés. No
es un ejemplo descabellado, tanto el francés como el español surgieron del
latín como otras lenguas y a través del tiempo, por razones políticas y
económicas dejaron de ser “dialectos” para establecerse como lenguas.
Es
así como el lenguaje, en palabras de Steven Pinker, “es la capacidad más distintiva
de la humanidad, es una ventana hacia la naturaleza humana, y lo más
significativo quizá; el lenguaje es una de las maravillas del mundo natural”. Y
más allá de lo político y económico, más allá de la norma, lo que está bien
dicho o escrito, de lo que está mal, cualquier transformación del lenguaje es
un fenómeno natural que surge del pueblo y habla más allá de todo eso, de la
riqueza lingüística de la sociedad y de su realidad cultural.
Cibergrafía
- Arnoux, Elvira. (2007). La lengua es la patria. En: Miradas sobre la lengua
- Arnoux, Elvira. (2012). Políticas lingüísticas en el Perú: Cátedra. Sociología del
lenguaje segundo cuatrimestre.
- Arnoux, Elvira N. de. (2014). “Glotopolítica: delimitación del campo y discusiones actuales con particular referencia a Sudamérica”, en Lenka Zajícová y Radim Zámec (eds.): Lengua y política en América Latina: Perspectivas actuales; Actas del II Coloquio Internacional de Estudios Latinoamericanos de Olomouc (CIELO2). Olomouc: Univerzita Palackého v Olomouci, en prensa.
- Muñoz Navarrete, Manuel. El imperialismo lingüístico.
- Bibliografía en línea disponible para la lectura de las fuentes primarias
Lenguas nativas de Colombia
Lengua muisca o chibcha
Pueblos indígenas Arawak
[1]
Fenómeno que desarrollaré más adelante.
[2] Muñoz
Navarrete, Manuel. En “El imperialismo lingüístico”.
[3] Muñoz
Navarrete
[4]
Gentilicio usado para habitantes de la ciudad de Medellín y demás departamentos
de la región andina.
[5] También
en otras ciudades surgieron modismos pero el fenómeno tuvo gran desarrollo en
esta ciudad.
ACTIVIDAD INTERACTIVA DE COMPRENSIÓN
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