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Tres tazas de té. Una historia sobre educación, aprendizaje y sabiduría

Tres tazas de té es una conmovedora historia de un hombre que descubrió el arma más eficaz para luchar contra el terrorismo: construir escuelas.

Tres tazas de té es una conmovedora historia de un hombre que descubrió el arma más eficaz para luchar contra el terrorismo: construir escuelas.
Por: Diana Osorio
“Cuando hable tu corazón, préstale atención.” Judith Campell
Mi viaje a Argentina fue motivado por un íntimo amigo al que amo y he amado hace muchos años, siempre de diferentes formas. Poco antes de viajar, me regaló un libro con su dedicatoria y me dijo “para que leas, te vas a sentir muy sola en Argentina y lo vas a necesitar”. En medio de tantas lecturas sobre la ciencia del lenguaje (lingüística), pedagogía, didáctica, entre otras; el libro lo guardé y sólo lo leí hasta hace poco, cabe aclarar que el libro en sí mismo, me hizo compañía, para mí era un pedacito de aquel chico que ha influenciado mi vida de manera indirecta. Si bien, ahora vivo en Argentina por una razón (hacer una maestría en lingüística) por cosas de la vida, además terminé haciendo otra maestría en educación universitaria que no estaba entre mis planes, lo que me lleva a pensar que la vida te va poniendo donde debes estar, pues así me pasó con la “licenciatura en educación, lengua y literatura” que terminé en el alma mater de la U.de.A A lo que voy es que jamás soñé con ser profesora, con dedicarme a la enseñanza, nunca pensé que la educación pudiera apasionarme tanto, como incluso, bailar.
Ante la “decepción” de mi amigo porque el libro pasó tanto tiempo sin ser leído, le respondí que en definitiva nosotros no buscamos los libros para leerlos, ellos llegan a nosotros y a su vez nos descubren, nos leen, y lo hacen en el momento indicado, justo por alguna razón o razones, que quizás en un comienzo desconocemos.
“Tres tazas de té” es el libro que me hizo pasar las noches del mes de mayo con “el alma mojada”, leerlo me producía unas “mariposas en el estómago” que confieso, dejé de sentir hace mucho rato. Nunca sentí tanta responsabilidad por mi labor (me refiero a ser consciente de todo lo que ella implica) Justo en un momento donde pienso cuál será el próximo paso a seguir, hacia dónde viajar, a qué dedicar mi vida en estos próximos años… Ante la lectura del contexto social en el que se encuentra la educación en mi país actualmente y el desgano que produce la “desilusión”, un hombre: Greg Mortenson, me ha devuelto la fe, no sólo por la educación, sino en sí, por la humanidad por la que tanto rechazo llegué a sentir al punto de asquearme. Ese apellido que se repite por segunda vez en mi existencia y por segunda vez para cambiarme en muchos aspectos, me ha devuelto la fe y las esperanzas (acá aclaro que también soy seguidora de Norma Jeane Baker Mortenson, más conocida como Marilyn Monroe)
¿Pero quién es G. Mortenson? Y ¿de qué trata “Tres tazas de té”? En breves palabras diré que es un exmilitar americano para quien escalar montañas formaba parte de su vida; ya estaba entrenado, y en una de varias expediciones quiso escalar el K2, una montaña perteneciente a la cordillera del Karakórum, una sección del Himalaya, localizada en la frontera entre Pakistán y China. Es la segunda montaña más alta después del Everest, en la Tierra y junto con el Annapurna, la más difícil de escalar. En uno de varios momentos que se pierde de su grupo, llega a una región conocida como Korphe pero que en su momento y, a pesar de su conocimiento de la zona, no la registraba en el mapa. Allí se recupera y al ver las condiciones en las que los chicos van a recibir sus estudios (bastante precarias y extremas) promete construir una escuela allí. Claramente no tenía vulgarmente hablando, en qué “caerse muerto” y no sabía cómo lo lograría.
Desde ahí cambió todo para él. A su regreso a América, empieza a gestionar a través de cartas escritas a personas adineradas, para que lo apoyen en su causa. Después de 518 cartas y meses de espera, lo contacta el científico Jean Hoerni y le dona $12.OOO dólares para la construcción de la escuela, que es lo que Mortenson estima que necesita después de haber hecho las debidas cotizaciones (una cifra muy baja para el asombro de Hoerni). Este hombre le da su confianza y allí cambian sus historias de vida. Por lo que se narra en “Tres tazas de té”, Mortenson pasó por muchos inconvenientes, agregando además el “estallido de la guerra” después de lo ocurrido el 11 de septiembre de 2001 en el World Trade Center. Sin embargo, nada lo detuvo, pudieron más sus ganas y su convicción en la causa. Para mí este es un hombre que lucha por sus sueños y tiene palabra, un valor que se ha perdido bastante en los “últimos” años, un hombre que en definitiva combate el terror con libros y con educación, aquí cabe una frase que seguramente muchos conocen de Bertolt Brecht en la que decía: “Hay hombres que luchan un día y son buenos. Hay otros que luchan un año y son mejores. Hay quienes luchan muchos años, y son muy buenos. Pero hay los que luchan toda la vida, esos son los imprescindibles”.
Al estar tan interesada en su causa, lo estuve investigando, descubrí que fue acusado de fraude (del que después salió absuelto por un juez), lo que no es de extrañar, pues cuando alguien busca hacer el bien, se encuentra siempre con enemigos y envidiosos, más ayudando a quienes para muchos ignorantes, son enemigos. En este momento me fue inevitable recordar una frase de Baltasar Gracian: “Dicen que triste cosa es no tener amigos, pero más triste es no tener enemigos. Porque quien enemigos no tenga, es señal de que no tiene, ni talento que haga sombra, ni bienes que se le codicien, ni carácter que impresione, ni valor temido, ni honra de la que se murmure, ni ninguna cosa buena que se le envidie”. Mortenson también fue candidato al premio Nobel de la Paz en el año 2011 (año en el que lo recibe el actual presidente de los EE.UU). Por lo demás no tiene mucha vida pública en las redes sociales, pese a sus grandes historias, pero que sin duda, sí la tiene en el Medio Oriente.
Jean Hoerni fue la persona que depositó su fe en él y a raíz de ello surgió el “Central Asia Institute” que hoy día es una organización que se sostiene de donaciones y que proporciona educación a más de veinticuatro mil niños en Medio Oriente. Mortenson le apostó a la educación, especialmente de las mujeres pero no exclusivamente. “¿Qué me motiva a hacer esto? La respuesta es sencilla: cuando miro a los ojos de los niños de Pakistan y de Afganistán, veo los ojos de mis propios hijos llenos de asombro, y espero que cada uno de nosotros ponga de su parte para dejarles un legado de paz en lugar de un ciclo perpetuo de violencia, guerra, terrorismo, racismo, exploración y fanatismo que aún tenemos que vencer”
Invito pues en especial a los docentes que aún le apuestan a la educación más allá del sistema, a que lean su historia, en mi humilde opinión si eres de esos maestros (y aquí hay una gran diferencia con ser docente) que muchas de sus clases pasan más hablando y conversando con tus chicos que “enseñando”, que te involucras con pasión porque estás convencido en que es posible, en que así tu mensaje llegue a un chico sientes que valió la pena, entonces valdrá la pena dedicarle tiempo a esta historia.
También invito a los demás que aunque no se dediquen a la profesión de la educación, también enseñan, porque todos los días lo hacemos, a que crean, a que tengan fe, a que luchen por sus sueños sin importar cuán altos éstos sean, porque sin duda, la mejor manera de darte cuenta que lo has hecho bien, es que la vida te multiplicará tus buenas intenciones, tu coraje con muchas sonrisas y miradas de agradecimiento.
Leer este libro, repito, me ha devuelto la fe en la humanidad, no sé si toda esta historia sea cierta, o hasta qué punto lo sea, pero más allá de eso, me quedo con las cosas positivas que me produjo leerla, esa es mi elección. Finalmente, es difícil leer y no asociar lo nuevo con tus antecedentes por lo que me fue difícil leer este libro y no pensar en varias personas que quiero, admiro y respeto. Es como que todos somos y/o necesitamos un poco de todos. Mortenson, por ejemplo, lo veo reflejado en mi cuñado (John Osorio) que ha luchado por llegar lejos con algo que lo apasiona, pero que sin un J. Hoerni que es su esposa (mi hermana) no sé cuán lejos hubiese llegado, se trata de tener fe en el otro, de confiar en que lo podrá hacer, “pequeñas” cosas cambian el mundo y a veces lo único que necesitamos para brillar es que alguien más crea en nosotros.
Tres tazas de té
Otros datos de interés:
- Más de un millón y medio de ejemplares vendidos en Estados Unidos.
- Número dos en la lista de ventas de de libros de no- ficción (enero 08) de la Pacific Northwest Independent Booksellers List, y en las listas de superventas de The Washington Post y The New York Times.
- 52 semanas en la lista de los libros más vendidos de la American Booksellers Association
- Entre otros, cuenta con el reconocimiento de la revista Time como Mejor Libro del Año 2007 sobre Asia.
Greg Mortenson
Ubicación:
Rosario, Santa Fe, Argentina
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